Con un vaso de whisky

agosto 23, 2017

El todo no es mejor que algunas partes

Filed under: Divagaciones — conunvasodewhisky @ 4:54 pm
Tags: , , , , , , ,

     Netflix y Marvel han agarrado a sus cuatro superhéroes televisivos y los han han juntado, a ver qué salía. Ha salido una medianía, como diría Luisa Lanas.

     Las series de Marvel han ido en progresiva decadencia. Luego de la muy notable primera temporada de “Daredevil”, nos vino una segunda no tan buena, pero aún digna, una discutible primera temporada de “Jessica Jones”, una “Luke Cage” que dedicaba la mitad de sus episodios a ser casi entretenida para luego hacer el imbécil más absoluto en la otra mitad y una temporada sobre “Iron Fist” que no he visto, espantado ante las feroces críticas, unánimes, que recibió. Y, ahora, juntos y revueltos.

     “The Defenders” tiene como principal virtud la brevedad. Le sobran episodios. Siendo malévolo, podría defender que le sobran ocho episodios. Me parece absurdo pensar que las cuatro series madre (incluyo por rigor a “Iron Fist”, aunque ya digo que no la he visto y mi juicio puede estar aquí equivocado) sean una excusa para sacar esta miniserie. Más bien supongo que Marvel ha tratado de repetir en la televisión lo que tan buenos resultados (al menos, comerciales) le está dando en el cine: crear un universo a base de películas independientes pero conectadas y cuyos personajes, de vez en cuando, se van de parranda juntos. Sin embargo, en verdad, luego de haber visto la miniserie, apenas hay información relevante o evolución de personajes que no se pudiera haber metido a base de escenas o elipisis, en las series independientes. Cosa que de alguna manera se hará, intuyo, para que aquellos espectadores que se nieguen a salir de la Cocina del Infierno o de Harlem, ni siquiera si su héroe favorito abandona el barrio durante ocho horas. O sea, que “The Defenders” es , narrativamente, una pérdida de tiempo casi absoluta. Justificaré ese casi al hablar de la Mano.

     Bueno, bueno, vale, no ahonda en los personajes ni en sus historias (con ciertos matices). ¿Pero es entretenida? Porque si es entretenida, ya es suficiente, que tampoco esperábamos aquí a “Los Soprano”. A un servidor le aburrió. No como para tirarse por la ventana, pero si como para decidirse a verla lo más rápido posible, para cubrir el expediente.

     Así que, antes de entrar en el Reino del Destripe, no puedo recomendarles que dediquen su tiempo a esta serie. Si desean seguir los pasos futuros del abogado ciego, la detective alcohólica, el ex presidiario de corazón de oro o el niño rico imbécil, busquen a un pobre desdichado que ya la haya visto y que les cuente lo que pase.

    Vamos a analizar, brevemente, algunos aspectos más. Y sí, ahora, spoilers.

      Lo primero que no funciona en “The Defenders” es el grupo de protagonistas. Admití, tras un primer episodio en el cada uno iba por su lado, que se juntarían porque sabía que tenían que juntarse. Así que cuando efectivamente llegan a unir fuerzas en un asalto ridículo contra el cuartel general de los malos (donde se justifica sólo parcialmente la presencia de los cuatro héroes) lo acepté. Al menos, es verdad, hay una especie de cena de fundación del grupo en el que Matt Murdock y Jones se muestran mas bien reluctantes. Finalmente, como el espectador, asumen que hay supergrupo, más por hecho consumado que por otra causa. Aún así, nunca llegan a funcionar correctamente. En ninguno de sus enfrentamientos contra los Ninjas Cansinos el cuarteto (más sus lacayos) me pareció que formaran un todo. Lo cual hubiera tenido lógica y hasta gracia si no fuera porque se pretendía justo lo contrario.

      Matt Murdock, Daredevil, el Diablo de la Cocina del Infierno, es el personaje más complejo e interesante de los cuatro protagonistas; su mundo e sel más rico y sus secundarios, los mejores de las series originales. No es raro que todo ello se mantenga en esta miniserie, aunque atemperado al tener que compartir tiempo y espacio con muchos otros personajes. Ver a Foggy, Kate o el padre Lantom, por poco que fuera su tiempo, era al tiempo un placer y un descanso. Parecían las suyas escenas robadas la tercera temporada de “Daredevil”. A Matt se le trata d eun modo más caprichoso. Interactúa bien son sus personajes habituales y con Jessica, pero por lo demás, está en baja forma dramática. Y ese final, ridículo. Es la resurrección más esperada y menos sorprendente desde Jon Snow. Error garrafal.

     Jessica Jones no tenía personajes secundarios de interés en su mundo (Kilgrave no era secundario, era el antagonista y además un antagonista que se quedaba con el trono, la corona y el cetro). Afortunadamente, hubo pocos minutos desperdiciados en Trish, ese ser insufrible, y el cameo de Hogarth, la gélida abogada, se limitó a una escena absurda, que sólo se explica si los guionistas se habían puesto un número mínimo de personajes secundarios o terciarios que había que meter como fuera.

    Jessica fue para mí una fuente de incertidumbre en esta serie. Era, después de Murdock, en ocasiones, antes que él, el personaje que más me gustó en la miniserie. Incluso estuve pensando que la segunda temporada de su serie en solitario tal vez merezca la pena (una esperanza que no abrigaba al terminar su primera). No obstante, de cuando en cuando caía en la cuenta de que no era Jessica como personaje la que me gustaba, sino Jessica como coro sarcástico. Su función (buscada o accidental) terminó siendo la de representante del espectador exasperado. Cada bufido, maldición, arqueamiento de cejas, cada vez que Jessica rezongaba que algo era una jodida estupidez, yo suscribía de corazón. El problema, claro, es que ser un Tersites sólo funciona si tienes una colección de héroes o situaciones ridículas d ellos que burlarte. Si eres la protagonista de tu propia historia, ese rol no encaja. Con lo que tengo de nuevo mis dudas respecto del futuro de Ms. Jones.

    El de Luke Cage es el trasfondo más atractivo de las cuatro series (después del de Daredevil), al menos hasta que decidieron hacerlo volar por los aires torpemente. No hay nada apenas de Herlem y sus parroquianos en esta miniserie, con la excepción de Misty, personaje bastante irrelevante y una de las peores policías d ella televisión. La buena de Claire, personaje tránsfuga de una serie madre a otra, queda reducida a ser la pareja de Cage y la niñera de la niñera de Iron Fist, lo cual no le da muchas oportunidades para brillar. En cuanto al propio Cage demuestra que es mejor personaje secundario que protagonista. Está más aprovechado, dentro de lo que cabe, aquí que en su propia serie, lo cual no deja de ser curioso.

     En cuanto a Danny Rand… después de verlo aquí calenturas me dan de imaginarlo como protagonista de una serie casi el doble de larga. Qué personaje más cargante. De hecho, borren lo último. De personaje nada: no es más que un macguffin con ínfulas. Es, de modo literal, un puro recurso narrativo, una llave para una puerta. Si, en vez de Rand, la Mano necesitara una estatua con forma de modo fumador, el resultado sería el mismo y habríamos ganado con el cambio. Creo que todos los espectadores sentimos que Stick no lo decapitase.

    Y ya que hemos mencionado a la Mano, vamos con ella, una de las principales razones por las que esta miniserie ha sido un tedio. Daredevil tiene a Fisk; Jones a Kilgrave (bueno tenía); Cage a Cottonmouth (hasta que no, y así acabó la cosa). The Defenders tienen a la Mano. Y la Mano es la primera organización maléfica en la sombra de asesinos con poder casi omnímodo que me hace estar del lado d ellos buenos. Eso es muy duro y no sé yo si se lo podré perdonar a Netflix o a Marvel.

    La Mano es la responsable directa de que la segunda temporada de “Daredevil” degenerara a pasos agigantados; hubo que traer de vuelta a Kingpin para que pusiera orden en las filas de la villanía. Aquí son los enemigos únicos y no hay por dónde cogerlos. Para ser una organización con medios económico ilimitados, control político y jefes maquinadores, su única táctica consiste en mandar pelotones de asesinos a pegar tiros a cara descubierta. Sus supuestos asesinos temibles no son más que tropas de asalto imperiales sin armaduras. Y los jefes… El del sombrero parecía que llegaría a algo y, de hecho, siendo cautivo de los buenos parecía que podría ser un tipo de interés, atacando psicológicamente a sus captores. Le cortan la cabeza cinco minutos después. Madame Gao pasa de ser una siniestra jefe mafiosa a una especie de Yoda del Lado Oscuro bastante aburrida. El japonés y el otro tipo, guerreros inmortales peligrosísimos, una vez entran en combate, sólo reciben palos.

     Por último está Alexandra. Sigourney Weaver es una gran actriz, incluso cuando tiene que interpretar papeles medianos. Cada escena en la que participa, en esta serie, aumenta de calidad. El único que más o menos le aguanta el tipo al estar en la misma escena es Scott Glenn. Alexandra no es una mala villana. Su motivación es entendible, una mujer milenaria a la que de repente le quedan pocos meses de vida y que se juega su existencia y la de su organización a una carta. Una carta en la que además vierte sus escasos sentimientos. La relación cuasi maternal con la pseduoElektra apuntaba maneras… lástima que no se desarrollara más. Y si bien el villano refinado y culto, que se pasa la vida rodeado de cuadros de Boticcelli es un arquetipo, peores arquteiposhay. Weaver lo lleva con dignidad.

     Hasta que la matan. Imbécilmente. El mismo error que en “Luke Cage”, eliminar al antagonista carismático que daba cierta gracia a la función. Para sustiuirlo por una nada.

     Elektra es aquí la misma decepeción constante que fue en la segunda temporada de “Daredevil”. Todo lo que me dejó mal sabor de boca, en un personaje cuya aparición esperaba con ansia, se repite aquí. Así que me remito a lo ya escrito; sigue sin decirme nada de nada su sufriente y oscura relación con Matt. Stick, el otro personaje de “Daredevil” vinculado, como adversario, a la Mano, reaparece también. Y su bien Glenn es un tipo de respeto, el personaje está rebajado en la miniserie (no insulta ya como antes) y su muerte es anticlimática, pobre, casi un fraude.

     Por lo menos, la Mano fracasa en su plan (plan que no hacía falta mantener en secreto siete capítulos) y parece totalmente destruida, así que igual hay suerte y no habrá que padecerla en el futuro.

    Algo es algo.

Anuncios

abril 3, 2016

Pandemónium en Hell´s Kitchen

Filed under: Divagaciones — conunvasodewhisky @ 2:39 pm
Tags: , , , , ,

            La segunda temporada de Daredevil me ha hecho esperar con ansia que haya una tercera. Les confieso que no tiendo a hacer maratones de series; disfruto más espaciando los capítulos. Pues esta nueva tanda de las andanzas de Matt Murdoch y compañía me la metí entre pecho y espalda en dos días. Y la disfruté una barbaridad. Así que, en efecto, la primera temporada no fue una afortunada causalidad. Hay aquí calidad. Una serie notable. Aunque no, aún, una serie sobresaliente.

_1444666195

            En conjunto, he de admitir que la primera temporada me parece más redonda, mejor planteada y ejecutada. Las segundas temporadas o partes tiene su truco, es fácil perder el norte después de una sólida primera obra. Seamos justos, la brújula de la serie está, en general, en perfectas condiciones, aunque alguna vez la aguja salte de manera rara.

            Así que, para aquellos que aún no hayan vuelto a meterse en las calles calurosas de la Cocina del Infierno: si les gustó la primera temporada, pónganse con la segunda. Aquellos que sí la hayan visto, pueden continuar si lo desean. En otras palabras, habrá spoilers.

kwkfgq8sdydiikokqefr

            La segunda temporada nos mete de lleno en un Nueva York post Wilson Fisk. Como todo gran emperador, el imperio está en disputa. Esperaba que la serie nos presentara el enfrentamiento entre las distintas facciones (los irlandeses, los japoneses, los moteros). Pero el guión es más astuto. Nos permite ver que las facciones existen y tienen sus ambiciones como un medio: introducir y desarrollar al personaje más esperado por los espectadores desde que empezaron las promociones publicitarias. Frank Castle. El Castigador.

            Jon Bernthal es lo mejor de esta segunda temporada. Los cinco primeros episodios tal vez sean los más poderosos. Se consagran por completo al Castigador. Él es el centro de todo. Las acciones de los demás personajes orbitan en torno a él. De un modo similar a con Fisk, a partir de cierto punto de la primera temporada, el primer tercio de la nueva temporada es frankcastlecéntrica. Castle como ex veterano sonado es absolutamente creíble, encaja en el ansia de realismo relativo que es marca de la serie (siguiendo algo la estela de la trilogía del Batman de Nolan, con muchas reservas respecto a esto en su última entrega). Al tiempo, cualquiera que haya leído algún cómic con el castigador pululando, reconocerá a Castle sin problemas. Incluso se logra meter el conocido símbolo del personaje, la calavera, de un modo la mar de ingenioso, a través de la radiografía. ¡Y el monólogo en el cementerio! Es quizás el momento dramático cumbre de la temporada.

gallery-1452077323-tv-marvels-daredevil-season-2-still-04

            Sin embargo, ay, se consideró que Castle, en exclusiva, no podía ser el cimiento de trece capítulos. De modo que se introdujo a Elektra. Conste, yo estaba encantado. Siempre me ha gustado mucho el personaje de Elektra. Además, si no se abandonaba a Castle (y no se hizo), la serie podía pasar de la dicotomía Murdoch-Fisk a una estructura triangular. Con dos vértices, Castle y Elektra, tirando del tercero, Murdoch, logrando una tensión de primer orden.

            Porque tanto el Castigador como Elektra son tentaciones en el desierto para Matt. El primero es el paso siguiente en el camino de Daredevil. Hemos visto a Murdoch dar plaizas de campeonato a los malos e incluso aplicar la tortura a un par de villanos menores. No hay que olvidar esto, porque está en el centro del personaje: Matt es un ser que lleva a cuestas una contradicción del tamaño de una catedral, un abogado irlandés católico irreprochable, que aplica la ley, que cree en la ley como herramienta para defender a los más débiles, y, al mismo tiempo, un vigilante que quebranta esa misma ley a diario. Está a un pelo de la esquizofrenia. Castle es una posible solución para Daredevil. Deja la ley, definitivamente, y sé consecuente. Ni uno ni otro atacan a los inocentes (esto abriría otro debate de interés y milenario, quién es inocente, quién es culpable), pero sólo uno elimina definitivamente a los infractores. Castle es más coherente que Murdoch. No obstante, es una coherencia de un extraño nihilismo retributivo con buenas dosis de venganza personal. En Murdoch aún quedan esperanzas en la redención del otro. Para Castle, no. Como un Javert sin más ley que su propio código, divide de modo tajante a la humanidad en víctimas e infractores, con un solo castigo para los segundos.

daredevil-season-two-trailer-elektra

            Si Castle es la Retribución encarnada, sombría e implacable, Elektra es el Caos. Es otra tentación, aparentemente menos atrayente para alguien como Murdoch, pero más poderosa en realidad. La rabia acumulada de Murdoch por la muerte de su padre y las injusticias que ha sufrido y contemplado pueden ser un buen punto de partida para abandonarse a un hedonismo violento y sádico. Sin venganzas, sin retribuciones, sin justificaciones. La violencia, el caos, el sadismo, por ellos mismos, porque ellos son lo que Elektra dice ser y lo que dice que Matt es también.

            Ay, pero donde Bernthal es grande, Eloide Yung es sólo aceptable. No me la acabé de creer en ningún momento, ni tampoco me parece que la historia de deseo, amor, rechazo y dolor entre Murdoch y Elektra tuviera la garra necesaria. Menos aún con el noviazgo efímero de Matt y Karen metido en el cóctel. El resultado fue un considerable batiburrillo. Además, las tramas se mantienen en paralelo de tal modo que, en más de un momento, da la sensación de estar viendo dos series diferentes que, por algún motivo, se estaban emitiendo al mismo tiempo.

            Introducir a Elektra implicaba introducir a la Mano. La sombra de esta organización ya se insinuaba en la primera temporada, así como la guerra entre ésta y Stick y los suyos. La parte buena de que la Mano se revele es que permite traer de vuelta a Stick. Scott Glenn está soberbio, de nuevo, como este ciego duro hasta decir basta, capaz de darle una paliza a casi cualquier otro personaje mientras le azota, además, verbalmente. Lo malo es que durante unos buenos cinco o seis episodios, el peso de los antagonistas se traslada a la Mano y sus ninjas. Y esta tríada con ínfulas, para mí, tiene en la serie el carisma de un rábano. Ni sus planes pequeños, ni sus enfrentamientos contra Daredevil, Elektra o Stick, ni su Gran Plan, me supusieron ningún placer. Los momentos en los que estuve a punto de aburrirme son todos con la Mano en liza. El tal Nobu es un villano secundario sin espesor. ¡Qué diferencia con Wesley! O con Madame Gao, que tiene una breve aparición y demuestra que se puede ser una malvada de respeto mientras se pinta una cometa.

Daredevil-Season-2-Episode-4-5-6-TV-Review-Netflix-Tom-Lorenzo-Site-5

            Por fortuna, Castle no fue olvidado, sino que su historia dio un par de vueltas de tuerca. Con Karen (ahora volveré sobre ella) haciendo de sabuesa, el Castigador es el centro de un juicio mediático y de una conspiración o dos. Soy un gran defensor de las conspiraciones en la ficción. Sin embargo, hay que saber conspirar. La trama de la implacable fiscal Reyes (cuyos duelos con Foggy son de las escenas brillantes) me quedó un poco coja, poco desarrollada. Igual que la conspiración de fondo, en los ultimísimos capítulos. “Daredevil” comete un error habitual: subir a bordo a un señor actor (Clancy Brown, el grandérrimo Hermano Justin de “Carnivàle”) para desaprovecharlo casi por completo. Estas tramas conspiratorias merecían más desarrollo, igual que los irlandeses y los motoristas merecían más presencia. La serie habría ganado con menos ninja haciendo el malabarista y más crimen sucio.

            De hecho, Castle se va difuminando a medida que avanza la serie. En los dos últimos capítulos se diría que no saben qué hacer con él y lo acaban usando como un muy inverosímil Séptimo de Caballería, pegando tiros a los sicarios de la Mano y salvando el día para Daredevil. Un desenlace bastante chusco para un personaje tan bien planteado y ejecutado hasta el momento.

s02e02FoggyVsReyes

            En el lado de los buenos, el tema esencial es la destrucción de la Arcadia feliz que era Nelson&Murdock. Es lógico y es maduro por parte de la serie: las aventuras de Daredevil le pasan factura a Murdoch. No puede uno estar a palos toda la noche y llegar a tiempo a las sesiones del tribunal (por cierto, ¿qué es eso de convertir un interrogatorio en unas conclusiones anticipadas? Otro error innecesario en el terreno de lo verosímil). No puede uno saltarse la ley cada cinco minutos y no esperar que tu mejor amigo, también abogado y de los buenos, no te lo afee. Aunque tengo pocas dudas en que Foggy y Matt reconstruirán su amistad, fue una decisión acertada el mostrar las grietas en su relación.

            La reaparición de Claire Temple, la enfermera todoterreno, fue un poco decepcionante. La única escena que me mantuvo atento fue en la que Foggy les canta las cuarenta a los dos matones que están a la gresca en el hospital. Foggy es, sin duda, el personaje positivo que más crece. Elder Henson hace un papelón con lo que podría haberse enfocado como un secundario cómico y torpón, dándole una gran dignidad, inteligencia e integridad a este abogado con sobrepeso.

            Un terciario que eché de menos es el inteligente párroco de Matt. Sólo aparece en una escena y es lástima. Las tentaciones de Castle y Elektra podrían haber dado pie a jugosas charlas entre el cura y el abogado, sin que esto se convirtiera en una obra psicológica o en “Antígona”.

ep-9-karen-and-ellison

            Karen, por su parte, es tratada de un modo irregular. La historia de su relación con Murdoch es considerablemente tediosa y espero que se le haya puesto punto y final. En cambio, su transformación de secretaria en investigadora hasta terminar convirtiéndose en la virtual sustituta del finado Ben Ulrich está muy bien trabajada. La relación paternofilial que desarrolla con el reservado e irónico editor del Bulletin tiene calidez y Deborah Ann Woll está muy bien en todas sus secuencias a lo Woodward y Bernstein. Que estreche lazos de un modo tan veloz con un asesino en serie como Castle me sorprendió un tanto, aunque hay que tener en cuenta que no sabemos demasiado de Karen y que tiene sus esqueletos en el armario, como demuestra esa investigación de Ulrich antes de morir. Karen es una buena noticia en la serie y espero que siga siéndolo. Dicho lo cual, su soliloquio con el que finaliza la temporada es bastante tópico, sin fuerza. Muy diferente de esa excelente y tenebrosa reflexión de Fisk sobre la parábola del Buen Samaritano al final de la primera.

            Y con Fisk quiero acabar, porque Fisk es mi personaje favorito de la serie y fue para mí una inmensa alegría ver esa calva impresionante en la misma cárcel que Castle. ¡Muy hábil, dejar la mención a Vincent D´Onofrio para los créditos finales! El Gran Enemigo está encerrado y sus redes están rotas… por el momento. Fisk aparece escasamente, pero no hay un segundo que se desaproveche. Con ritmo y economía de medios se nos expone su ascenso hasta la cúspide del mundo carcelario, formando su pequeña guardia de corps. Su manipulación de Castle es digna de Kingpin (parece que ese nombre va a empezar a usarse más a partir de ahora), igual que lo es el cambio de planes cuando el Castigador sobrevive a la emboscada. Y pocas veces se ha visto un Fisk más aterrador en su omnipotencia que en su encuentro con Murdoch, en un magnífico vis a vis entre enemigos mortales.

ep-10-matt-and-fisk

            No dudo que Fisk, jugador a largo plazo, tendrá mucho que decir en la tercera temporada. Y que dejará a la Mano en el lugar que le corresponde como antagonistas de segunda. Y que Murdoch estará aguardando

            Otro año más de espera, otro año más…

abril 25, 2015

Dando palos de ciego

Filed under: Divagaciones — conunvasodewhisky @ 4:39 pm
Tags: , , ,

     Vaya por delante, el mérito del ingenioso título no es mío, sino de un amigo el cual, viendo un capítulo de la Daredevil de Netflix, aseveró: “Esta serie da un nuevo sentido a lo de dar palos de ciego”. Y tenía razón.

       ¿Es una serie de las Imprescindibles? No, es verdad. ¿Es una serie de las Muy Recomendables? Sí, sin ninguna duda. ¿La disfrutarán más quienes hayan leído unos cuantos cómics del Hombre sin Miedo? Seguramente. ¿Es tierra prohibida para quienes no tengan ni idea de quién es Mr Murdock? En modo alguno. ¿Merece la pena que usted, querido lector, dedique trece horas a su primera temporada? Yo se lo recomiendo vivamente.

      “Daredevil” es una serie de la que puedo decir lo mismo que digo sobre casi todas las de la BBC. Está bien dirigida, bien escrita, bien interpretada. Son muchos “bien”, éstos. La serie tiene a gente de talento detrás de las cámaras. Saben rodar una escena intimista, un diálogo, un soliloquio de un personaje principal o una escena silenciosa. Saben emplear con acierto la acción cuando toca y la calma cuando se tercia. Porque esta es una serie de acción, de intriga, un thriller mezclado con género negro, artes marciales e introspección. Y, encima, es terriblemente entretenida.

daredevil-netflix-battlin-jack-murphy

       Matt Murdock y su alter ego de traje rojo eran de mis personajes favoritos de la Marvel. Admito que mi infancia no fue muy marveliana. Pero un crío que se queda ciego, desarrolla unos poderes limitados (unos sentidos naturales agudísimos hasta lo increíble), se parte el culo entrenando bajo la mano de hierro de un instructor severo, se parte otra vez el culo estudiando derecho, funda con su amigo un bufete que emplea la ley en favor de los débiles, se enfunda en un traje demoníaco para defender a esos mismos débiles y arrastra unos dilemas morales de cuidado por todo ello, caramba. Esto es un personaje que tiene potencial. Y justifica unas historias urbanas, en una Nueva York sucia, desagradable, real, humana, muy jugosas.

       La serie tenía que saber plasmar esa riqueza. Sentía miedo antes de verla, porque recordaba la espantosa película protagonizada por Ben Affleck, Pero no. Esta vez lo han sabido hacer. Han agarrado “El Hombre sin Miedo”, de Miller, entre otros, los han estudiado bien, se han empapado y han logrado una serie notable, una adaptación más que digna. Es la mejor serie de superhéroes hecha hasta la fecha y es, al margen de géneros, una respetable serie en esta época llena de series que merecen la atención.

daredevil-nelson-and-murdock-law-office_0-615x342

      Serie además muy astuta. Como escribe Sepinwall, varía su estructura, su punto de vista, en cada capítulo, a fin de huir de la monotonía. No hay un caso que llene cada capítulo, con una trama de fondo más amplia. Ciertamente hay tramas autoconclusivas y subtramas secundarias, pero se engarzan de modo lógico con la gran trama, la lucha entre dos hombres por el alma de la Cocina del Infierno.

        Me temo que algún spoiler se me colará, a partir de aquí.

        No hay ni pornografía de la violencia ni huida de la misma. En “Daredevil” hay acción, pero es una acción violenta, no banal. Murdock se mete en peleas, recibe de lo lindo y, no sólo eso, sufre las secuelas de sus heridas. No es un superhéroe que acabe con una veintena de matones sin despeinarse, sino que termina agotado, ensangrentado, medio grogui, tras los asaltos. Los criminales con los que se enfrenta con turbios, sus métodos, brutales. Cuando los rusos torturan a Claire para sacarle información no tiene pinta de que hagan un paripé. Y las reacciones de Claire al ser liberada, encajan con las de una víctima de semejante trauma.

      Cuando una serie tiene una buena historia que además se basa en unos buenos personajes, interpretados por actores bien escogidos, bingo. Y tenemos aquí bingo completo.

Charlie Cox shooting the 'Daredevil' TV series

       Charlie Cox me convenció desde el primer segundo como este abogado de raíces irlandesas (le recordaba bien de Boardwalk Empire, aunque allí interpretaba aun irlandés muy distinto). Altruista sin ser estomagante, torturado sin ser cansino, Murdock es una contradicción andante. El custodio de la Ley que se la salta cada vez que se pone la máscara (algunas de sus actuaciones son moralmente repugnantes, sin paliativos); el hombre que no tiene miedo, pero que vacila, porque cruza líneas para conseguir el fin que considera bueno, temiendo perderse en el camino (en este sentido, el irónico sacerdote al que da vida Peter MacRobbie y sus charlas con el reluctante Murdock son uno de los aciertos de la serie). El hombre sin padre, pues el natural murió y el putativo lo abandonó y que se refugia en sus amigos, a los que miente de modo sistemático. Todo eso está en la serie y Cox lo encarna con naturalidad. Además de dar unas hostias como panes.

matt-murdock-jeune-daredevil-netflix-stick-pix-geeks

        Los flashbacks a la infancia de Matt están empleados con mesura. El Matt crío es muy creíble y sus escenas tanto con su padre natural y, luego, con su bronco maestro, dan espesor al personaje, Además, sirven para ir suministrando información suficiente sobre los orígenes del héroe sin tener que pasar por toda una sucesión de capítulos, por así decir “originarios”. Daredevil, como tal, tarda en aparecer, pero el Hombre de la Máscara es ya un vigilante y Matt emplea sus habilidades únicas desde el primer segundo.

matt-foggy-and-karen-meet-daredevil

    En el lado positivo, Matt está bien flanqueado. Foggy Nelson y Karen Page son inmediatamente reconocibles en Elden Henson y Deborah Ann Wall. Son personajes por derecho, con sus propias aristas y la serie no duda en darles cancha. La noche de parranda de Karen y Foggy ocupa un buen trozo de episodio, estrecha sus lazos y los vuelve mucho más estimables para el espectador. Karen y Foggy tienen su particular relación, igual que Matt y Karen o Foggy y Matt. Y esas tres son diferentes de la relación grupal. Eso es complicado de conseguir sin lastrar las tramas; se consigue.

   Ben Urich (un solvente Vondie Curtis-Hall) puede parecer un poco arquetípico, el veterano periodista de investigación, íntegro y marginado, pero funciona. Usar a Karen como nexo de unión entre Ben y Matt/Daredevil, al menos durante un tiempo, fue una decisión astuta, que aumentó la sensación coral de esta serie. Esta trama de investigación tiene un sabor que recuerda mucho a “El informe pelícano” o incluso a “Todos los hombres del presidente”. No es un gusto desagradable.

Screen-Shot-2015-04-12-at-3-42-26-PM

       Claro que una historia es tan buena como su villano. Aquí “Daredevil” se la jugaba. Porque el villano del cómic era, quizás, el más grande villano que alguna vez haya dado Marvel. Kingpin. Wilson Fisk.

kingpin-500x267

        Fisk fue uno de los motivos principales por los cuales el cómic de Daredevil me encantaba. Me entusiasmaba que, en una ciudad de tipos con capa que derrotaban a puñetazos a malvados capaces de hacer fosfatina continentes enteros, un hombre había alcanzado la cúspide del poder por su astucia, inteligencia, falta de escrúpulos y, eso sí, una descomunal fuerza física, pero fruto, como la de su rival, del esfuerzo, no de un accidente atómico. Kingpin era el titiritero en las sombras que, en caso de necesidad, puede defenderse a golpes sin problemas. Si el Fisk de la serie no era adecuado, la obra se resentiría hasta lo insalvable.

       Entonces vi a Vicent D´Onofrio (¡ay, Recluta Patoso!) y supe que había triunfo. Está inmenso. ¡Esa peculiar dicción, ese lenguaje corporal, esos silencios! Bien rodeado, como el héroe, de un séquito negativo. Sus aliados en el crimen son, cada uno a su manera, dignos de atención (en especial la siniestra madame Gao). Y sus dos pilares, Vanessa (Ayelet Zurer) y Wesley (Toby Leonard Moore). Fisk es, siempre y sin embargo, el Archienemigo.

daredevil-netflix-shadows-of-the-glass-fisk-and-wesley

       No es un malvado, punto, sin más. Es un hombre con un sueño para su ciudad. Matt es tentado de manera permanente con el fin-justifica-los-medios. Fisk ha asumido ese principio. Su sueño es distinto del de Matt, pero está igualmente convencido de que es merecedor de cualquier sacrificio. No es ya el amo indiscutible del crimen, sino que tiene que pelear con facciones, y un luchador siempre logra la simpatía de, al menos, parte del público. El Fisk de la serie es más sombrío, más hermético que el hábil manipulador que recuerdo de los cómics, pero no es menos astuto, como demuestra su osada salida desde las sombras al reconocimiento público, en un movimiento que desbarata la táctica de los héroes.

         Además, más inteligente aún, es un humano con afectos. No hay duda, Fisk ama apasionadamente a Vanessa (un detal le sacado de los comics, por ejemplo, como “Love and War”) y siente una tímida estima por su asistente, el magnífico y reptiliano Wesley (otro hallazgo, al cual se le hace cometer un fallo bastante incomprensible al final de la temporada). Lo que es definitivo es la reciprocidad: Vanessa también ama a Wilson; Wesley es leal hasta el tuétano con Fisk. El Enemigo es capaz de amar y ser amado, de sentir e inspirar confianza. Eso es un malvado mil veces más interesante que un simple mafioso codicioso o un fanático. Encarnaciones del Mal puras, unas pocas selectas. No todos los antagonistas tienen que ser el Joker.

Daredevil_Wilson_and_Vanessa2-600x338

      La evolución de Fisk concluye en un excelente monólogo en el último capítulo. Glosando la parábola del buen samaritano, el señor del crimen (nunca se le nombra como en los cómics, Kingpin, quitándole así el aura no deseada de supervillano) se reconoce al fin como lo que es: no el héroe de su propia historia, ni siquiera los personajes negativos por omisión, el sacerdote, el levita, sino la fuerza del mal, la violencia criminal.

        Así que, al fin, los tenemos. Un vigilante en lucha consigo mismo y una potencia maligna humana. Bien escoltados (y aún quedan caras por ver, esa novia griega, tal vez) por secundarios capaces, guiones pulidos y pericia técnica. La pelea promete.

daredevil-la-mente-de-wilson-fisk-kingpin-2

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.