Con un vaso de whisky

octubre 2, 2013

Telón: un epílogo

Filed under: Divagaciones — conunvasodewhisky @ 2:39 pm
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            V de vendetta es complejo. No nos ofrece los héroes y villanos al uso. La figura del antihéroe, que nació hace ya tiempo, tuvo una poderosa encarnación en las novelas negras americanas y hoy día reina soberana en la televisión, bajo la enseña de criaturas tales como Tony Soprano o el extraordinario Walter White/Heisenberg, encuentra también aquí un hábitat. La moralidad de los personajes principales es sutil, matizada. Resulta difícil aceptar por entero, sin poner ningún “pero” a casi cualquier ciudadano de esta Inglaterra distópica. Desde luego, sólo un fascista apreciará al Líder, pero se puede sentir cierta empatía conmiserativa por el dictador en su caída. Nadie, en cambio, sentirá algo positivo por Helen Meyer y los demás líderes del Partido, incluyendo a su patético marido. Son miserables desde cualquier punto de vista. Son títeres que se creen titiriteros.

            Aún más difícil es determinar nuestra posición con respecto a Finch. Tanto él como Dominic son personajes positivos. Sin embargo, colaboran con una dictadura. Son parte de un sistema brutal, inhumano. Son un recordatorio de que cualquiera de nosotros podemos colaborar (estamos colaborando, tal vez) con un sistema político, económico o social que se basa en el terror, la violencia, la dominación, cruda o insidiosa. Ambos, sin embargo, logran salvarse. O, al menos, los dejamos en los inicios de su salvación.

vcharacters

            Quizás el lector simpatice más con Evey. Quizás, por usar la vieja figura de la contemplación, la vea como al personaje que reemplazaría de verse atrapado en la Inglaterra de Destino. Quizás el lector haya evolucionado ideológicamente de manera paralela. Quizás ya no vea la realidad como un lugar tan tenebroso como inmutable. Habrá pasado por el desconcierto, por el miedo, por la duda, hasta alcanzar ciertas repuestas. O puede que no.

            Y, sin duda, seguiremos observando al hombre de la máscara con temeroso respeto. A distancia. Salvo los dogmáticos del status quo y los dogmáticos de la acción directa. Menos los que rechazan por completo todo quebrantamiento del sistema establecido y los que aplauden ciegamente la violencia.

            Pero los que rechazan la violencia y el asesinato (igual que Evey) quedan pensativos ante la alternativa de no luchar contra el totalitarismo. La figura de V es tentadora (con las implicaciones que tiene el término) y muy complicada. ¿Es un terrorista o un resistente? ¿Hay en verdad diferentas objetivas entre uno y otro, al margen de las definiciones legales? Para los nazis la Resistencia francesa era un grupo terrorista. Para la Francia liberada, patriotas heroicos. Y ejemplos aún más enrevesados los encontramos nada más escuchar las noticias.

            Desde una posición de rechazo completo a la violencia, no se puede admitir las tesis de V. Pero recordemos que V no es un héroe. Ni Moore ni Lloyd nos lo presentan como tal. Y aunque podamos caer seducidos por el personaje, en ningún momento nos dicen que su camino sea el único posible. Cierto, nadie en la obra es capaz de vencerlo en el terreno de las ideas. Pero es que no hay nadie más con un sistema ideológico acabado frente a él. Salvo el fascismo.

            Para Evey, aparte las razones afectivas, el camino de V es el pasado. No piensa recorrerlo. Rechaza el asesinato. Aunque honra al asesino que destruyó la era de los asesinos.

            Es el lector quien debe decidir por sí mismo si la reacción de V frente a la intolerable realidad que le tocó vivir es acertada, correcta o inevitable. Si no había elección. Si era el mejor camino para permitir la llegada de la Humanidad liberada, la era de la Anarquia. V de vendetta no es moralizante, no es una fábula, no da respuestas sencillas y comprensibles para realidades complejas. No es esta su virtud más pequeña.

            Un comic tan sombrío en su contexto es, en cambio, luminoso en su trama. Relativamente. Es una luz oscura, ensangrentada, la que recorre la lucha. Pero hay lucha. Al contrario que en 1984, donde Winston está condenado desde el principio a la derrota frente al Gran Hermano, aquí la victoria es posible y, de hecho, se materializa.

            Aunque a medias. Sólo asistimos al triunfo del manipulador, del genial V. Asistimos a su destrucción del fascismo. La construcción no se nos muestra. El final queda abierto. Lo cual, si bien se mira, era el único final acertado. Una obra de estas características puede terminar definitivamente, con el triunfo del despotismo, como hizo Orwell. O puede dejar una esperanza, como hacen Moore y Lloyd. Para finales pastelosos, ya tenemos a Steven Spielberg.

             Seguramente se puede decir más de V de vendetta. Pero esta crítica ha terminado, espero que cumpliendo el plan trazado.

vfinale

            Muchas gracias.

            Inglaterra por siempre.

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