Con un vaso de whisky

agosto 22, 2013

Siervos y peones

Filed under: Divagaciones — conunvasodewhisky @ 3:10 pm
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            Aunque el fascismo es una ideología que muestra caracteres diversos (el fascismo italiano no tiene tanto en común con el franquismo nacional-católico –espléndida contradicción de términos-, que era más un ultraconservadurismo militarista, sobre todo una vez purgada la Falange, porque los fascistas son anticonservadores, son revolucionarios), puede decirse con certeza que el Líder y su Partido son netamente fascistas.

vforv

            Aparte de la confesión de Adam Susan, tenemos su apología de la Patria, su catastrofismo histórico, sus ansias de dominación absoluta de todos los campos de la vida, su beligerancia militarista (las noticias informan de una guerra por la reunificación del Reino Unido) y su manipulación de la masa irracional.

            Además de todo ello, el fascismo inglés de V de vendetta tiene un componente racial exacerbado que es clavado a la xenofobia y al racismo que las organizaciones ultraderechistas de nuestros días enarbolan orgullosamente. Y va más allá, acercándose al nazismo. Porque las doctrinas hitlerianas eran aún más tenebrosas que el mero racismo (una vez más, lean el Diccionario crítico de símbolos y mitos del nazismo).

            La inclaustración, experimentación médica y presumible asesinato en masa de gitanos, negros u homosexuales en manos del Estado fascista se justifica por motivos varios. Son seres asociales, que no se adaptan a las normas culturales de la sociedad establecida (o, mejor, de la que el partido quiere establecer). Además, se intuye un componente de pureza racial (creo en el destino del hombre nórdico, declara Susan). En resumidas cuentas, el odio, el miedo al otro, como amenaza la comunidad, como amenaza al orden, como amenaza a la supervivencia de la Patria, con su consiguiente demonización. Prothero, ante V, se muestra desesperadamente sincero: Mire, lo sabe tan bien como yo…hicimos lo que teníamos que hacer. Los negros, los maricas, los beatniks… eran ellos o nosotros. Ellos o nosotros, ¿no lo comprende?

Westminster_Abbey

            La relación del Estado totalitario y las Iglesias (digo las Iglesias porque el totalitarismo clásico, estrictamente, es un fenómeno del siglo XX europeo, y porque desconozco en gran medida cómo fueron las cosas en las dictaduras asiáticas) tampoco es susceptible de una reducción simplona. En Italia, la Iglesia católica se aseguró su independencia (gracias a los Pactos de Letrán,), a cambio de cerrar la boca y aun de apoyar de modo implícito o explícito al Duce, excepción hecha del Papa Pío XI. En Alemania, los nazis se aseguraron el silencio cómplice (parcial, al menos) de las Iglesias cristianas, aunque eso sólo sirvió para que la persecución constante de sus miembros no alcanzara las proporciones de los judíos. Y en España, hasta mediados los años sesenta y setenta, los obispos bendecían al Caudillo (por la gracia de Dios).

            ¿Qué hay de nuestra Inglaterra? El obispo Lilliman es el único miembro del clero que nos encontramos. Su sermón en la abadía de Westminster es ejemplo perfecto de colaboracionismo con el régimen. Dios ha castigado a una pecadora Humanidad con el horror nuclear y sólo sus elegidos han sobrevivido, entre ellos, Inglaterra, mientras sea dirigida por el Partido.

            Pero observando los rostros de sus feligreses, vemos que la flor y nata de ese Partido hace más bien poco caso. Sólo Etheridge (director del Oído) y su mujer escuchan devotamente. Etheridge es el típico burócrata que trabaja grismente para el monstruo. Su crimen está en su obediencia pasiva. Estas gentes, como ha quedado demostrado tanto en la Alemania nazi como en la Unión Soviética, son esenciales para cualquier totalitarismo.

            En cambio, Derek Almond, el director de la Mano, maltratador habitual de su mujer, muestra una mueca de desprecio agresivo. Helen Heyer y su marido títere, Conrad (director del Ojo) se muestran indiferentes. Y Finch, de quien ya hablaré, aburrido.

            Ni siquiera tengo claro que el obispo sea un creyente fanático. Su pedofilia no es argumento bastante para calificarlo directamente de hipócrita. Su lenguaje, de modo constante, incluso en los momentos anteriores a su burlón asesinato, por parte de V, es relamidamente religioso. Aunque esto tampoco quiere decir nada: puede mantener la pose de hombre de Dios hasta el final. Quizás ya no sepa siquiera si su religiosidad es una máscara o no.

Anthony_Lilliman

            El Líder, indudablemente, no es un creyente, al menos, no un creyente en Dios. Para Susan, Dios es Destino. O Destino es Dios. Sin entrar en debates teológicos sobre la Encarnación, si Jesús es, para los cristianos, Dios hecho hombre, Destino es, al menos para Susan, Dios hecho máquina. Con las implicaciones, siquiera sean simbólicas, que esto tiene.

            Es un hecho, sin embargo, que el símbolo principal del Estado es una cruz alada. Su lema: La fuerza mediante la pureza, la pureza mediante la fe. Las resonancias religiosas son evidentes. Se ha unido la fuerza (virtud fascista), con la pureza (virtud bien racista, bien totalitaria) y con la fe (virtud religiosa). Si los chicos del Ku Klux Klan han logrado ser racistas y asesinos sin que su confesado cristianismo les moleste lo más mínimo (es una hazaña que otros han logrado antes), tampoco hay mayor dificultad en admitir un fascismo cristiano o un cristianismo fascista. Pero, también, el uso de iconos religiosos puede ser medio de manipulación de dicha religión, en pro del poder estatal.

Norsefire

            Hemos hablado sólo del Poder Ejecutivo. Sin duda, en esta Inglaterra existen jueces y fiscales, que cumplen los deseos de sus amos. Puede que haya un Parlamento. Hitler lo tenía. Stalin lo tenía. Con todos los diputados perteneciendo al mismo Partido, el peso del Legislativo como Poder aparte del Gobierno es una broma. Ya es bastante broma en los parlamentos plurales, gracias a la disciplina de partido, así que en uno monolítico, para qué hablar.

            Existe también una Familia Real. En el primer informativo que escuchamos, Moore (¿con malicia? ¡seguro que no!) menciona a la Reina Zara, que ha ido a inaugurar, con un hermoso vestido, una depuradora de agua. La Monarquía, como institución títere e inútil al servicio del fascismo es algo que Mussolini sabía utilizar. El fascismo no tiene que ser republicano.

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