Con un vaso de whisky

noviembre 25, 2012

Twin Peaks era aburrido

Filed under: Divagaciones — conunvasodewhisky @ 11:22 pm
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            Ser sociópata es cansino (al contrario que ser psicópata, si se tiene ingenio, que es grandérrimo), pero a veces a uno le dan tentaciones. Porque los sociópatas se relacionan con la gente lo justo para matarla y luego lloriquear sobre lo rechazados que se sienten por el resto del mundo, hasta que salen a matar otra vez (tedioso, muy tedioso). Si no eres uno, entablas relaciones hasta cordiales con diferentes grupos, hablas, intercambias ideas, opiniones y gustos. Y entonces uno de esos grupos te descubre un nuevo Lugar Inexistente. Y lo visitas. Estabas aún maldiciendo porque tu drakkar había sido incapaz de llegar a Berk. Ahora estás maldiciendo, además, porque las vacaciones en Gravity Falls, Oregón se han suspendido, durante meses…

            Tengo la cada vez más firme certidumbre que los dibujos animados han variado con sutileza en los últimos años. No hace demasiado, tenían un objetivo muy evidente: los niños, como mucho los preadolescentes. Estaban hechos para ellos o para lo que se suponía que eran ellos. Normalmente, llamándolos idiotas a la cara. A alguna lumbrera se le ocurrió que, si además de porrazos y formas coloridas (que son cosas respetabilísimas), se incluían diálogos con varias interpretaciones posibles, detalles de fondo, referencias de pasada que entendieran los adultos, se lograba atrapar a los críos, a sus padres y a los hermanos mayores. Hasta que una lumbrera más tuvo la inspiración de que los adultos podían ser el verdadero objetivo, aunque dando aún a los niños migajas para que la vieran con sus padres y hermanos.

            Un niño puede ver Gravity Falls tan bien como un adulto. Un adulto que no sea aburrido hasta el sopor claro. Es decir, que un niño inteligente y un adulto inteligente pueden verla y pasárselo como enanos. Si el adulto inteligente aún conserva o ha recuperado al niño inteligente dentro, entonces logra un pleno. Así que si están ustedes en alguno de estos tres segmentos de población y aún no están viendo la serie de Alex Hirsch, empiezo a dudar de su inteligencia. De acuerdo, pueden terminar de leer. ¡Pero no tarden ni un segundo más!

            No se confundan, a mí me encanta Twin Peaks, sobre todo su primera temporada, con su delicioso café, su excelente tarta de cerezas y el olor de los abetos Douglas. Sin embargo, como pueblo misterioso en medio del bosque, ya no tiene el primer puesto. Porque en Gravity Falls hay misterios, pero, sobre todo, hay risas. El agente Cooper podría transplantarse directamente y ganaríamos todos con ello. Por cierto, The Club, el club de Gravity Falls, es un homenaje clarísimo a la siniestra habitación de cortinas rojas donde Cooper tiene conversaciones al revés con el enano danzarín (el estupendo Michael J. Anderson, Samson en Carnivàle).

            En los primeros diez segundos del piloto conocemos a Dipper y Mabel, dos hermanos de doce años que están pasando el verano en compañía de su tío-abuelo Stan… claro que los conocemos mientras conducen frenéticamente un cochecito de golf entre los árboles, escapando de una criatura de horror inimaginable. ¡Empezamos como Dios manda!

            Estos dos críos son los protagonistas y son protagonistas de bien. A su alrededor (ahora volvemos con ellos, descuiden), la obligada colección de secundarios. Por obligada, siempre difícil que sea digna. Ésta lo es, con creces. Stan, dueño de la cochambrosa Mistery Shack, es un grande: un viejo misántropo, sarcástico, capaz de sonreír con todos los dientes mientras te está timando, estafando y engañando. Antes de que des dos pasos en su tienda, ya sabe cuánto dinero tienes y cómo va a sacártelo todo, preferiblemente de un modo mezquino.

            Sus empleados tampoco tienen desperdicio. Soos, manitas y chico para todo, a lo que parece (el estatus laboral de los empleados de Stan nunca está claro, lo cuál siempre es útil para él), mezcla momentos de simpleza encantadora con otras de sospechosa perspicacia; además, sus tripas suenan como el canto de las ballenas. ¡Majestuoso! Y Wendy, la adolescente encargada de la caja, que se merece el anglosajón calificativo de “cool”. Tan vaga en el trabajo como echada para adelante fuera de él, a veces me parece una April (Parks and Recreation) sin vena maligna.

            Dipper y Mabel siguen siendo los protagonistas, pese a tan buena compañía, merecidamente. Dipper es un aventurero revuelto con un conspiranoico encajado bajo la gorra de un chaval inseguro. Es la parte racional, meticulosa y detectivesca de la serie. Es él quien está convencido de que en Gravity Falls hay mil misterios extraños (tampoco es que se oculten tanto), quien tiene en su posesión uno de los diarios de un investigador anónimo que le precedió en ese convencimiento. No sólo no resulta jamás cargante, sino que es bastante majo y da gusto reírse de él y de lo que le pasa. Que tenga un enamoramiento veraniego con Wendy servirá, supongo, para que parte del público empatice con él (ah, el chico que suspira por la chica inalcanzable, pero justo a su lado… ¿dónde tengo el cuchillo de trinchar?). Sirve, desde luego, para crear momentos muy cómicos. Y para que exista “Double Dipper”, el capítulo donde más divertido resulta Dipper, hasta la fecha.

            Dipper tiene a Mabel de hermana; que nos demos cuenta de que Dipper existe, que es gracioso y que es uno de los protagonistas, aún estando cerca de Mabel, implica que él es un personaje con entidad. Porque Mabel eclipsa a cualquiera. Mabel es el gran hallazgo. Mabel convierte una serie simpática, en una serie desternillante. ¿Por dónde empezar? ¿Por sus jerseys enormes? ¿Por su voz perfecta (trabajazo de Krsiten Schaal; buen trabajo de los demás, pero trabajazo de ella)? ¿Por sus ojos enloquecidos? ¿Por su indestructiblemente optimista visión de la realidad? ¿Por el absurdo que la sigue a cada paso? ¿Por sus sobredosis de azúcar, que dejan a los viajes de ácido con un palmo de narices? ¿Por ser el personaje cuya intervención es siempre esperada y siempre logra partirnos de risa?

            Encima, en un momento determinado, Mabel encontró a Waddles.

            Por su cuenta, Waddles sería un cerdo cabal. Ahora bien, su auténtica naturaleza es alimentar el poder de Mabel. Por así decirlo, Waddles es el Anillo Único: depende de con quien se junte, tendrá un efecto más o menos espectacular. Juntar a Waddles con Mabel es darle a Sauron el Anillo. No, eso es ser injusto… ¡Ya le gustaría a Sauron!

            Personajes de bien, en un escenario de bien. Gravity Falls tiene de todo: gnomos psicóticos, minotauros tontorrones y forzudos, periodistas patéticos, un par de policías que merecerían trabajar en Springfield, misterios dentro de acertijos, y adversarios. Por ahora, hay tres antagonistas identificados: Robbie, el adolescente medio emo repelente, que lucha contra Dipper por Wendy (llamarle adversario es dignificarlo demasiado); Pacifica Northwest, la niña pija de la familia importantísima, enemiga jurada de Mabel (pobre…); y Little Gideon, un niño gordo, con un traje espantoso, un tupé rubio a lo Elvis en su peor época, estrella local de televisión, psíquico estafador (¿o no?) con ribetes de telepredicador, obsesionado con tener a Mabel de novia, eliminar a Dipper por entrometerse en su camino y apropiarse de la tienda de Stan, por alguna razón, mientras controla a sus padres como un dictador diminuto, iracundo y berreante. Y, encima, hay monstruos.

            Los guionistas hacen un trabajo de sobresaliente: las tramas son autoconclusivas, pero los personajes tienen continuidad y como el Diablo está en los detalles, los cuidan de un modo casi preocupante (¿Es casualidad que Stan sea el único personaje con cinco dedos en las manos? ¡Lo dudo!). No voy a decir más que esto: vean la serie varias veces, paren cuando crean que hay algo en la pantalla que merece un vistazo atento. Seguro que lo hay. Y que tiene relación con otro detalle de otro episodio. Y que se les siguen escapando cosas.

            Qué les voy a decir: me ví los doce capítulos en una semana. Estoy bastante orgulloso de mí. Porque hubiera querido metérmelos todos el mismo día entre pecho y espalda. Tal vez lo haga. Tal vez ahora mismo. ¿Cómo vas a decirles que no a estos dos?

            Maldita gente… como si no tuviéramos ya bastantes Lugares Inexistentes para torturarnos…

1 comentario »

  1. […] Advierto desde ya que a Gravity Falls (a día de hoy mi preferida, por poco) le dediqué un artículo completo. Por eso, aparecerá aquí cuando compare este terceto, pero tendrá menos líneas que las otras […]

    Pingback por Animación a tres bandas | Con un vaso de whisky — marzo 18, 2013 @ 1:04 pm | Responder


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