Con un vaso de whisky

enero 10, 2012

Sólo esperanzas

Filed under: Divagaciones — conunvasodewhisky @ 6:31 pm
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            ¡Oh, qué lástima, qué lástima! ¡También la BBCfalla en ocasiones! Encima, en uno de sus grandes golpes de mano este año. Y parecía que tenía todas las de ganar. Al fin y al cabo, algo que la BBCsabe hacer dormida es adaptar obras de Charles Dickens. Comentamos ya el buen trabajo realizado con Bleak House. Yo estaba seguro de que la superarían con Great Expectations.

            Porque Grandes Esperanzas (una vez más, el título en español hará referencia a la novela y el inglés, a la serie) es una de las obras de Dickens más adaptadas y leídas. Harold Bloom escribió que era una de las obras que “sobrevivirán, sin duda, a la actual era de la información, y no simplemente en forma de película o serie televisiva”. Estoy de acuerdo, pero, puestos a hacer una serie, hágase bien.

            Si han visto ustedes el primero de los episodios, seguramente estén un poco sorprendidos. ¿Mal adaptada? ¡Si la ambientación es magnífica! ¡Y los secundarios, como siempre, merecen aplauso! Gillian Anderson, quien parece estar reencontrándose como actriz dickensiana, ofrece una peculiar interpretación de la manipuladora Miss Havisham. Yo recordaba al personaje más maligno que desequilibrado, pero acepto el enfoque. La mansión de Miss Havisham, donde enreda a los dos desgraciados huérfanos (como un reflejo tenebroso de la cálida Casa Desolada), tiene el aire majestuosamente tétrico que le corresponde.

            Igual de correctas, las marismas y la forja de los Gargery. En las primeras, en medio de la niebla, el encuentro entre Pip y Magwitch (gran Ray Winstone) tiene la fuerza adecuada para lo que es: el origen de todos los acontecimientos venideros. Asimismo, tanto el matrimonio Gargery, como el tío Pumblechook o el repelente y frustrado Orlick (interpretado por Jack Roth, hijo de Tim Roth; basta ver su postura y su sonrisa para sacar el parentesco) están más que bien trazados e interpretados.

            Todo iba bien. Iba más que bien. Porque durante casi una hora el papel de Pip fue entregado a un chaval llamado Oscar Kennedy, y vaya si lo saca adelante. Pip es, quizás, el más estimable de los protagonistas dickensianos. Yo, por ejemplo, no aguanto a David Copperfield, ni a Oliver Twist. En cambio, Pip siempre me ha caído bien. Como Pip no convenza, la obra está perdida. Así que ahí estaba yo, disfrutando del buen hacer de todos los actores (la escena en la que Pip es traicionado por vez primera por Miss Havisham, la mirada que Kennedy lanza a Anderson y el placer contenido con el que ésta la recibe es de lo mejor de las tres horas)… hasta que llega el inevitable salto temporal. Hola, Pip adulto, adiós, esperanzas.

            Así es. El culpable del fracaso de Great Expectations tiene nombre y apellido: Mister Douglas Booth. No hay nada que nadie pueda hacer para contrarrestar su pésima actuación, siendo, como es, el pilar de la historia. ¡Qué desastre! Dan ganas de golpearlo con un palo de escoba cada vez que aparece en pantalla, lo cual nos obligaría a tener un suministro casi inagotable de palos de escoba.

            La cosa podría haberse arreglado un poco si la actriz encargada de dar vida a Estella hubiera sido genial. Vanessa Kirby no lo es, pero tampoco lo hace nada mal. Cierto que, otra vez, yo recuerdo a Estella más fría y sádica en la novela, aunque tampoco hay que olvidar que en Grandes Esperanzas el punto de vista es el de Pip, quien sufría amargamente. Kirby interpreta a Estella como una mujer en permanente lucha entre su retorcida educación y sus pasiones y deseos; sustituye mucho mejor a Izzy Meikle-Small (Estella de niña) que Booth a Kennedy. Es raro que así suceda, pero los dos críos, juntos y separados, actúan estupendamente.

            Con el supuesto Pip adulto en Londres, la serie trata de sacar toda la artillería.La BBCsí que no ha olvidado cómo perdernos en el neblinoso, laberíntico y sucio Londres victoriano. Y varios secundarios más dan un salto para tratar de equilibrar la balanza.

             David Suchet (inolvidable en su papel de Poirot) presta su voz al abogado Jagger. El Jagger de Suchet es más hierático de lo que yo esperaba; el abogado de Grandes Esperanzas (en mi memoria) era más agresivo, sarcástico y excéntrico. Los detalles de su obsesión por la limpieza de sus manos o las máscaras fabricadas de las cabezas de clientes ahorcados (en la serie, sólo hay una) no se nos escamotean, pero no acaban de ayudar a trazar bien al personaje.

            Tampoco recibe el mejor de los tratos el escribano jefe de Jagger, Mister Wemmick. Su doble naturaleza (seco profesional en la oficina, el mejor de los hombres fuera de ella) no está tan claramente marcada como en la novela. Eso, quizás, lo vuelve más realista, pero es que la gracia en muchos de los personajes de Dickens está, justamente, en su excentricidad, en sus manías, en sus rarezas. Con todo, Paul Ritter hace un buen trabajo. 

            Y aún mejor es el de Harry Lloyd, quien, por cierto, es tatara-tatara-nieto de Charles Dickens en persona. Lloyd abandona los personajes ruines a los que nos tiene acostumbrados (un malcriado estudiante que sirve de huésped a un alienígena malvado en dos capítulos de Doctor Who, o el despreciable Vyseris en Juego de Tronos). Aquí este joven demuestra talento dando vida a Herbert Pocket, amigo leal de Pip, lleno de jovialidad en una obra con personajes poco joviales a derecha e izquierda.

            Claro, el problema es que cuando Booth está fuera de escena, el resto del reparto nos recuerda qué es actuar. Y cuando comparten pantalla con él (la casi totalidad de la serie) nos recuerdan lo mal actor que es Booth. En serio, habría que mandar a este tipo ala Torrede Londres.

            En cuanto al argumento, no voy a entrar en sus recovecos, ni a lamentar que se haya simplificado. Al fin y al cabo es una adaptación. Y el final… bueno, yo tenía una muy débil esperanza de quela BBCtirara por el primer final escrito por Dickens, con mucho el más triste y bello. Tiraron por el segundo, rebasándolo, incluso. Era esperable. Es legítimo. Es una pena. Pero esto ya es cuestión de preferencias. Que Booth no interprete a Pip, es una obligación estética y ética. Debería hacerse una recogida de dinero: así podría rodarse todo otra vez, con un actor de verdad.

            Que no se repita, querida BBC.

3 comentarios »

  1. Como siempre, todo es cuestión de perspectiva. A mi me ha encantado Booth en el papel de Pip, esa ternura y esos ojos tristes que le aporta al papel. Sin ánimo de ofender, ya que es la primera vez que leo una de tus criticas, empieza a cansar el hecho de que cada vez que aparece en escena un actor bastante atractivo todo el mundo salte con el “no tiene talento alguno, que mal lo hace”. Pero obviamente no es el primero, ni el último, que debe pasar por ese aro como ya hicieran otros grandes talentos como Dicaprio o Pitt quienes también se han visto lastrados a menudo por su físico. Que sí, el chico tiene mucho que aprender, pero decir que la serie está destrozada por su culpa es ir, demasiado lejos. Obviamente como ya he dicho es cuestión de opiniones y perspectiva, a mi me ha encantado en el papel de Pip.

    Comentario por Padme — febrero 24, 2012 @ 3:31 pm | Responder

  2. Por supuesto que es cuestión de punto de vista. Yo he leído por ahí críticas ensalzando la actuación del señor Booth, algo que me resulta incomprensible, aunque veo que estoy en minoría. Ahora, me parece un poco injusto usar el argumento de que lo machaco por ser atractivo. Conforme con que es algo habitual y cansino vociferar contra un actor por su belleza física (sobre todo si tiene una legión de fans histéricas, o histéricos, dependiendo de las apetencias de cada cual), pero es igualmente cansino dar carta blanca a un actor por ser hermoso y, encima, quejarse de que las críticas tienen el origen mentado. O sea, que no. Que Booth me parece un mal actor. Y sí será guapo, pero, vaya, más lo es Lloyd, creo. Y Lloyd sí sabe actuar.
    Eso sí, gracias por leer la crítica y por contestarla. ¡Salud!

    Comentario por conunvasodewhisky — febrero 24, 2012 @ 7:09 pm | Responder

  3. […] e intrigante papel en la grandiosa Hannibal, la BBC (donde la vimos dickensiana en Casa desolada o Grandes esperanzas) la ha colocado en uno de los roles protagonistas de una serie lúgubre, sombría y atrayente: The […]

    Pingback por Gatos y ratones en Belfast | Con un vaso de whisky — octubre 27, 2013 @ 6:22 pm | Responder


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