Con un vaso de whisky

enero 4, 2012

Espejo deformante

Filed under: Divagaciones — conunvasodewhisky @ 11:03 am
Tags: , ,

            La del espejo es una imagen poderosa. Hay espejos por todas partes, en la literatura, en la pintura, en el cine y la televisión. La Reina de Blancanieves perdería mucho de su misterio si le quitamos el Espejo Mágico. Los juegos de espejos son necesarios para que los ilusionistas nos manipulen. Los psicólogos han estudiado hasta la saciedad por qué nos miramos en el espejo, por qué buscamos la mirada de nuestro reflejo; saber que no es una persona diferente nos separa de otros animales, aunque, a veces, hay quien no se reconozca en el rostro que le devuelve la mirada. Y no hay feria digna de ese nombre (mucho menos si es una feria encantada, mágica o diabólica), sin su cuarto de espejos deformantes.

            Y un cuarto de espejos deformantes es Black Mirror, la miniserie de tres capítulos a cuya cabeza está Charlie Brooker. Mucho he leído estos días sobre ella, alabándola unos, criticándola, otros. Eso está bien. Lo peor que le hubiera podido pasar a esta serie es que hubiera sido recibida con indiferencia. Bueno, tampoco nos engañemos. No ha sido un fenómeno de masas. Ahora bien, desde mi punto de vista, pocas formas había mejores de terminar 2011 o empezar 2012 que viendo los tres episodios de un tirón o en dosis.

            Las distopías no tienen buena prensa. Incluso en tiempos supuestamente escépticos, críticos o cínicos. Vivimos tiempos sombríos, aunque esto no es ninguna novedad. Búsquenme una época no sombría de la Historia. Ciertamente, hay épocas en las que, en ciertas partes del mundo, el ruido de fondo es más optimista que pesimista. Y otras, en las que la música que toca bailar es, por así decir, paulocoehliana, aunque la oscuridad esté sonriendo con todos sus dientes.

            Hasta que la Crisis actual dijo “hola, buenas”, vivíamos en Occidente una de esas épocas. Lejos de mi intención ponerme a dar lecciones sociológicas. Ahora, uno de los temas de la Sinfonía del Nuevo Mundo Globalizado y Fantástico (quizás, uno de los movimientos) era el de la Feliz Tecnología Social.

            Tampoco voy a ponerme a maldecir en masa las nuevas tecnologías y redes sociales. Ni a bendecirlas. Uno de los argumentos de quienes critican a Black Mirror es su supuesta demonización de las mismas, cuando la tecnología es, dicen, neutra. En fin, tampoco estoy yo de acuerdo de manera absoluta con esa afirmación, pero, aún admitiéndola, creo que la crítica está mal dirigida.

            Black Mirror es justo eso, un espejo que nos da un reflejo tenebroso de nuestro mundo y de lo que nuestro mundo puede llegar a ser. Y nuestro mundo es bastante tenebroso, o sea que imaginen. Black Mirror es un grito de advertencia, un puñetazo encima de la mesa (o, según algunos, una patada en la entrepierna). Chesterton decía que al hombre de cada siglo le salva un grupo de hombres que se oponen a sus gustos. Brooker puede ser un miembro de ese grupo.

            The nathional anthem, Fifteen million merits y The entire history of you son historias bien distintas con ciertos mimbres comunes. En todas ellas, internet y la tecnología tienen un rol importante, aunque medial. En todas, el centro está en pasiones humanas. En todas, no hay esperanza.

            La tecnología no es el origen del mal en ninguno de los episodios. Es sólo una herramienta. Una herramienta temiblemente efectiva, cierto, pero sólo eso. El mal está en nosotros. El morbo, la frivolidad, el miedo y la destrucción del individuo en el primer episodio. El plan del secuestrador es una genialidad mayúscula (otra cosa son ciertos fallos del guión), porque comprende y anticipa las reacciones de todos los implicados y la repercusión que twitter, youtube y facebook les darán. El consumismo alienante, la estratificación clasista, el afán de llenar el vacío con chucherías brillantes, el pensamiento único indiscutible, al ansia de dejar una vida miserable, a cualquier precio, la prostitución de uno mismo y de los demás, el amor que se convierte en desesperación, en el segundo. Y los celos, la inseguridad, la desconfianza (con razón, que tiene hasta más gracia), la obsesión refocilarnos en nuestro pasado hasta que es tarde para tener un presente o un futuro, en el tercero.

            La tecnología del primer capitulo nos puede parecer más cercana, más que el totalitario mundo del segundo (¿un totalitarismo estatal, empresarial, social? no se nos dice y eso es de lo más sugerente). Aunque, vaya, esos anuncios implacables, esas aplicaciones nuevas para el cubículo, esos avatares a los que visten los jóvenes (por cierto, ¿dónde están los niños, los adultos y los ancianos?) mientras ellos visten los mismos chándals grises… no nos quedan tan lejos. Como tampoco están lejos de los viejos videos caseros la posibilidad de grabar y reproducir todo nuestro pasado; sencillamente, es una herramienta que la gente ha asumido como imprescindible, salvo unos pocos y por accidente.

            Pero lo que hace que Black Mirror sea grande es el reinado de la oscuridad. Si en cualquiera de los capítulos hubiera una puerta abierta a la esperanza, el efecto catártico sería menor, pienso yo. Sobre todo en el segundo, donde el momento de indignada rebeldía da un breve respiro, hasta que es asimilada sin mucho esfuerzo por el sistema. Si el pobre tonto de Bing hubiera tenido éxito en su arenga, el puñetazo se hubiera quedado en un empujón. Además, se consigue así una calculada ambigüedad: porque Black Mirror puede no ser más que el programa periódico de crítica social alentada por el mismo sistema que dice combatir.

            No, esta serie no es perfecta. Tampoco es el más fino y meditado examen que esta sociedad nuestra necesita. Pero sí es una de las voces que nos recuerdan esa necesidad. Una voz siniestra.

            Y no recuerdo que se use nunca la canción homónima de Arcade of Fire. Pero encajaría. Con ella nos despedimos, por hoy.

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: