Con un vaso de whisky

septiembre 10, 2011

British Noir

Filed under: Divagaciones — conunvasodewhisky @ 6:52 pm
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            Si uno se pone maniqueo y simplista, los británicos son los propietarios (pese a Poe o Leroux) de las novelas de detectives y los americanos, de las novelas negras. Y siendo simplistas otra vez, se pueden precisar las diferencias en dos palabras.

            Por cierto, si uno quiere un examen menos simplista, que se lea Todo lo que sé de novela negra, escrita por P. D. James. No sabe poco.

            La novelas de detectives de la llamada “Época Dorada” (dejando a Sherlock Holmes y al Padre Brown al margen, que son, ambos dos, casi subgéneros) el héroe es un investigador, privado u oficial, sagaz, inquisitivo, con algún rasgo un tanto extravagante, cuya vida personal, pensamientos, creencias y psicología no interesan hasta el punto de ser casi inexistentes.

            En la novela negra americana, en cambio, el protagonista, para empezar, no es un héroe, sino un antihéroe. Es, casi sin excepción, un investigador privado, con nulos vínculos afectivos, salvo la estima profesional por su eventual socio y sus relaciones, superficiales o destructivas, con las mujeres fatales. Un hombre cuya personalidad, psicología, y cínica visión de la vida son necesarios, imprescindibles. Y, si puede ser fumador y bebedor habitual, pues mejor.

            Eso, en cuanto a los protagonistas. Pero es que, además, los dos tipos de obras se desarrollan en mundos radicalmente distintos.

            Los detectives de la “Época Dorada” viven en un mundo ordenado. Todos saben lo que está bien y lo que está mal. Las normas morales son absolutas, cognoscibles y conocidas, que, además, rara vez se contradicen con las costumbres sociales o con las leyes. En este mundo equilibrado, donde cada cual sabe perfectamente cuál es su lugar, su posición y su función, irrumpe un criminal.

            El criminal, habitualmente, es un asesino. Se comete el más grave de los delitos, se quebranta el orden, se introduce la confusión, el caos. Todo el sistema moral, social y legal es atacado. El detective aparece para resolver el caso y restaurar el orden. Estas historias son rompecabezas: alguien ha roto la fotografía en mil pedazos y hay que recomponerla, recomponiendo, de paso, el status quo. Son fríos juegos de lógica, brillantes mecanismos de relojería (cuando son brillantes).

            La novela negra se mueve en un universo diferente: aquí la sociedad está quebrantada desde un principio y no hay visos de restaurar nada. Las normas morales, las legales y las sociales están en conflicto, cuando no son ambiguas, resbaladizas. El mundo no es blanco y negro, como un tablero de ajedrez, sino gris, muy gris, de un gris tenebroso.

            Mientras que los detectives ingleses (o extranjeros afincados) buscan quién lo hizo y por qué, siendo ésta la única razón de ser de la obra, en Estados Unidos esas preguntas parecen muchas veces una mera excusa, una tapadera para examinar una sociedad corrompida, problemática y unos individuos enfangados en dicha realidad. La novela negra tiene muchas veces más de sociología que de novela de misterio.

            Bueno, qué bien. Cada uno en su casa y Dios en la de todos. Pues la BBC ha dicho que no.

            Y así ha lanzado tres ataques contra el simplismo, tres miniseries que tienen parte de rompecabezas y parte de novela negra. En el que queremos saber qué pasó, pero, al mismo tiempo, nos seduce el viaje a las tinieblas y el corazón de sus protagonistas. Estas series son State of Play, The Tour y, en mi opinión, la mejor: The Shadow Line.

            Ahora bien, no voy a ponerme a analizar cada una de ellas. Me limitaré, esta vez, a un vistazo general, sin ahondar demasiado en ninguna de ellas.

            Estas tres miniseries, más la primera y la última que The Tour, mezclan hábilmente los rasgos que más arriba he señalado. Hay un misterio central, un crimen. Hay un investigador. Hay unos sospechosos, unos móviles, unas oportunidades, unos medios. Hay un rompecabezas que resolver.

            Pero el investigador (periodista o detective) vive y sufre. Se enamora, tiene compañeros, amigos y enemigos. No es una gélida máquina de razonar Vive en el mundo. En un mundo complejo, contradictorio y hostil. Y el caso hunde sus raíces en tierra oscura. No hay un criminal que rompa el orden. El orden parece sospechosamente criminal. El criminal está dentro del orden y actúa de acuerdo con el orden. Es el investigador el que no encaja. O aspira a no encajar.

            The Hour es la menos detectivesca de todas. Hay una trama de espionaje, que podría aparecer en una novela de Le Carré o en una película de Hitchcock. Pero son los personajes (los tres principales y los secundarios) los que a mí me atraparon, sus relaciones sus reacciones, sus acciones. El caso, en sí mismo, me importaba menos. Las otras dos mezclaron con más astucia los elementos.

            State of Play y The Tour tienen, eso sí, una similitud: los protagonistas (y héroes imperfectos) son periodistas. Estas miniseries son de esas que se ven los estudiantes y profesionales del periodismo, supongo, como una especie de terapia. ¡Ah, así, así me gustaría ser a mí! Y, como pese a Rupert Murdoch y los tabloides que no son suyos, los británicos siguen viendo al periodismo como una profesión digna, hay, aquí, un leve rayo de esperanza. Se puede hacer lo correcto. Se pagan las consecuencias, pero se puede hacer.

            En cambio, la angustiosa The Shadow Line no hace ese tipo de concesiones. Es la más sutil, compleja, implacable y fría. La que más se adentra en las tinieblas. Se atreve, incluso, a repartir el protagonismo: junto a un detective que puede o no ser honesto, hay un criminal muy humano (como si esto fuera una contradicción: los criminales son humanos, caramba), con el que se puede empatizar sin demasiado esfuerzo, una interesantísima galería de secundarios y una enrome sombra conocida como Gatehouse. Y Gatehouse sí es inhumano. O quizás es lo que muchos desearían.

            Estos británicos. Lo quieren todo. Y lo consiguen.

1 comentario »

  1. goo goo dolls slide

    British Noir | Con un vaso de whisky

    Trackback por goo goo dolls slide — julio 19, 2015 @ 11:16 am | Responder


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