Con un vaso de whisky

junio 23, 2011

Obra Maestra

Filed under: Divagaciones — conunvasodewhisky @ 8:00 am
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            Por fin. Por fin, tras un año de espera. En julio vuelve Breaking Bad. Y aunque no me gusta unirme a las fiebres seriéfilas que cada estreno o retorno provocan por la red, esta vez hago una excepción. Hacía tiempo que le debía a esta obra maestra una humilde introducción y una entusiasta recomendación, para todos aquellos que no la hayan visto. Dejándome mucho en el tintero.

            Comencé a ver la criatura de Vince Gillian en mi última fase de depresión post The Wire. Viéndome tan alicaído, un viejo amigo, de juicio impecable para libros, películas y series, me la aconsejó. Y, el muy desgraciado, logró convertirme una vez más en deudor suyo.

            Porque quedé boquiabierto ante la pantalla desde el principio. Y, a medida que iba viéndola, capítulo a capítulo, sin atragantones, degustando su sabor amargo, más boquiabierto quedaba. De sorpresa, primero, de maravilla, luego, de entusiasmo, al final.

            La historia, o mejor, dicho, el inicio de la misma es rápido de contar. A Walter White (Bryan Cranston), un profesor de química en un instituto, se le diagnostica un cáncer inoperable e incurable. Con pocos meses de vida en su haber, Walter decide hacer cuanto pueda para dejar a su familia en una holgada situación económica. Así, White contacta con un antiguo alumno suyo, Jesse Pinkman (Aaron Paul), ahora camello de poca monta, y le hace una proposición: asociarse para fabricar y distribuir las mejor metanfetamina del mundo.

            Breaking Bad puede aplicarse las palabras de Chesterton en un relato del padre Brown: Los hombres pueden mantener un cierto nivel de bondad, pero ningún hombre ha sido capaz de mantener un nivel de maldad. El camino es descendente. Esta serie es el descenso al corazón de las tinieblas por parte de un hombre común, con sus virtudes y sus defectos. Ver a Walter White en el piloto y ver a Walter White en el final de la tercera temporada es ver a dos personas, al inicio y en medio de su viaje tenebroso.

            Poco o nada hay de calidad media aquí. Los guionistas se merecen los elogios más desaforados que se nos puedan ocurrir. La fotografía es magnífica, hasta el punto que esta serie forma parte del club de series televisivas reconocibles por su color. Unos colores anaranjados o amarillentos, secos, polvorientos, calurosos y despiadados como el sol.

            Los actores están a la altura (altísima) que les exigen los escritores, bordando sus personajes. Breaking Bad tiene relativamente pocos. Aun cuando, temporada a temporada, vamos agrandando el cuadro, ampliando el radio de actividades, y, como es lógico, más gente se une a la fiesta. De este modo, por cierto, los personajes varían de distintas maneras: bien evolucionan (aquí, de los secundarios, colocaría a Skyler, la esposa de Walter), bien se nos van revelando (como Hank, cuñado, agente pit-bull de la DEA, cada vez más sagaz), bien quedan en su exacta perspectiva (y en este caso está Saul Goodman, miembro de la ilustre familia de abogados miserables; cuando Walter y Jesse lo conocen, parece una enciclopedia de conocimientos del submundo, pero cuando entran en escena los tiburones del crimen, queda reducido a lo que es, un pez piloto).

            Y, por supuesto, están Bryan Carston (cinco segundos y el padre de Malcolm queda en el olvido) y Aaron Paul. Walter White y Jesse Pinkman. Si hablamos de evolución y revelación, se llevan la palma. Pocos, poquísimas veces he visto cambiar tanto a dos seres en televisión. Sin giros en redondo ridículos y sin fundamento (es decir, lo que le hicieron a mi antaño estimadísimo Benjamin Linus los estafadores de Lost). Cambian, cambian mucho, pero, como en la vida, y habiendo puntos de no retorno, es difícil señalar con precisión cuándo, cuándo un apocado maestro se transformó en una mente maestra del delito y cuándo un patético perdedor se convirtió casi en la única brújula moral orientada.

            Con diálogos excelentes, unas tramas que van extendiendo sus tentáculos, capítulos inolvidables, ejercicios de estilo, humor negrísimo, Breaking Bad es una de las series más implacables, ásperas, crueles, absorbentes y magníficas de la Historia. Es, como me dijo mi amigo, la serie que Cormac McCarthy hubiera querido escribir.

3 comentarios »

  1. Great web site you’ve got here.. It’s difficult to find excellent writing like yours nowadays.
    I honestly appreciate people like you! Take care!!

    Comentario por Bernard — agosto 3, 2013 @ 3:35 am | Responder

  2. taxi

    Obra Maestra | Con un vaso de whisky

    Trackback por taxi — febrero 27, 2015 @ 8:17 am | Responder

  3. Suggested Reading

    Obra Maestra | Con un vaso de whisky

    Trackback por Suggested Reading — abril 13, 2016 @ 11:29 am | Responder


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