Con un vaso de whisky

noviembre 9, 2010

Grandes Series: Sherlock

Filed under: Divagaciones — conunvasodewhisky @ 2:08 pm
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            Hace unos meses la BBC tuvo a bien hacernos un regalo a todos los anglófilos. Porque uno no es anglófilo si no siente aprecio y respeto por mister Sherlock Holmes y su colega, el Doctor John Watson. Después de que la entretenida aunque un tanto decepcionante película protagonizada por Robert Downey Jr. y Jude Law pretendiera reinventar el mito, los señores Moffat y Gatiss trasladaron al mejor detective de todos los tiempos a nuestro tiempo. Y lo hicieron con dignidad.

            Ver a Sherlock Holmes en los inicios del siglo XXI es una de las armas que esta serie de largometrajes (vamos a ver, son tres episodios, por el momento, de hora y media cada uno) esgrimía para diferenciarse de las múltiples adaptaciones anteriores. Un arma bien empleada: la tecnología, el paisaje londinense contemporáneo, las irónicas adaptaciones de marcas de la casa a la realidad cotidiana, como los parches de nicotina en lugar de la clásica pipa o el blog de Watson, que sustituye al diario o al cuaderno de apuntes de los relatos originales… todo ello hace sonreír a los holmesianos, sintiéndose tal vez más cerca que nunca a los personajes.

            Y los personajes tampoco se descuidan. Los aspectos formales son importantes, pero como el espectador no creyera que Sherlock y John eran Holmes y Watson, todo el invento se derrumbaba. Nos lo creímos desde el primer segundo, desde los angustiosos recuerdos de Watson sobre Afganistán (a veces el que la Historia se repita tan sangrientamente puede aprovecharse).

            Benedict Cumberbacht y Martin Freeman, supongo yo, debieron ponerse un poco pálidos cuando fueron elegidos para encarnar a la pareja protagonista. Sobre ellos recaían unos buenos dos tercios del éxito o fracaso de la empresa. Todo lector de Conan Doyle sabe que los casos, las deducciones de Holmes y el buen narrar de Watson son una de las columnas de los libros. La otra es la relación de esta pareja, entre sus miembros y con terceros. Los comentarios, bromas y pullas que Sherlock lanza a John (y que el buen doctor aguanta o devuelve) debían estar presentes, la curiosa amistad que se va estableciendo caso a caso tenía que ir desarrollándose también en la serie.

            Gracias al buen hacer de guionistas, directores y los dos magníficos actores, se logró. Sherlock es ciertamente Holmes, arrogante, misantrópico, burlón, adictivo, únicamente feliz de veras en medio del problema más complicado. Y John es ciertamente Watson, pragmático, paciente, pero muy capaz de exasperarse justificadamente, admirado tanto por las habilidades como por las limitaciones de su compañero. Ambos están estupendos, desde la ropa que llevan, a los ademanes y gestos, pasando por sus respectivas voces (¡qué voces!).

            Los secundarios habituales de los relatos pululan. La sufrida señora Hudson aparece de manera casi furtiva, aunque lo bastante para que comprobemos que sigue siendo la de siempre. Lestrade se nos presenta ya a medias. En las obras de Doyle, el inspector de Scotland Yard (bueno, ahora de New Scotland Yard) pasa de un desprecio casi rencoroso al principio a una reluctante admiración, hasta llegar a un sincero respeto por la superioridad del detective “amateur”. Aquí, el sólido Rupert Graves interpreta a un policía en transición desde la segunda a la tercera fase.

            Mycroft merece un párrafo aparte. Siempre me ha parecido uno de los secundarios más interesantes de Doyle. Una mente tan hábil como la de Sherlock, que, en lugar de complacerse en resolver un rompecabezas tras otro, teje desde un despacho de subordinado la política del entonces todopoderoso Imperio Británico. Los dos hermanos tienen en los relatos una relación relativamente amigable. En cambio, Moffat y Gatiss parecen haber encontrado más de su gusto la tensa rivalidad que Billy Wilder presentó en su estupenda La vida privada de Sherlock Holmes. El desdeñoso y delgado (una vez más los guiños, con las irónicas referencias a la dieta que sigue el mayor de los Holmes) maquinador a quien da vida el mismo Mark Gatiss es uno de los aciertos indiscutibles de la serie.

            De los tres episodios (“Un estudio en rosa”, “El banquero ciego” y “El gran juego”) es el primero el que se mantiene más fiel a la fuente, la primera novela de Holmes, “Un estudio en escarlata”. Más fiel, porque los otros dos no tienen un padre literario absoluto. Y eso que en “Un estudio en rosa” los motivos (y víctimas) del asesino difieren bastante del original. No me quejo. De hecho, creo que muchos nos hemos divertido bastante buscando referencias más o menos indirectas a los casos del Holmes literario, así como las semejanzas y licencias.

            También es este primer episodio el más redondo en mi opinión. Presenta a los personajes, deja que Sherlock y John atrapen al público, es el más arriesgado en el aspecto formal, con el ingenioso uso de los mensajes de teléfono móvil o los razonamientos de Holmes plasmados en la misma pantalla y termina con un duelo entre el gato y el ratón donde ambos creen ser el gato.

            “El banquero ciego” baja el nivel, aunque se ve con gusto, si exceptuamos el enfrentamiento final con los antagonistas de turno. Y “El gran juego”, que levanta la serie casi al nivel del primer episodio, se sirve de un ritmo endiablado y del esperado personaje que nos faltaba, a quien ya se ha hecho referencia en los otros dos capítulos: James Moriarty, el enemigo en la sombra.

            El trato que se da al Napoleón del crimen es objeto de discusión. No voy a entrar en ella, porque destriparía la última hora y media que tenemos (por ahora) de Sherlock. A mí me ha parecido acertado. El lector juzgará por sí mismo. En cambio, los últimos cuarenta segundos me parecen de una estupidez injustificable.

            Pero sólo son cuarenta segundos. Así que espero, deseo, confío en que la BBC no aparque el proyecto y podamos pasar aún muchas buenas horas en Baker Street.

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2 comentarios »

  1. Woow estupenda reseña, de verdad retrata muy muy veraz!

    Comentario por Stroboss — diciembre 26, 2011 @ 6:12 am | Responder

  2. me encanta sherlock, pero no el literario ni ningun otro sino este de principios del 21 siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

    Comentario por atenea — febrero 15, 2012 @ 9:04 pm | Responder


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