Con un vaso de whisky

septiembre 14, 2010

Ingenio y Absurdo (VI): Mafrune como indicio suficiente

Filed under: Divagaciones — conunvasodewhisky @ 1:26 pm
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            El webcomic The Order of the Stick, mencionado en otra entrega de esta larga Divagación, tiene otro punto, al menos, en común con Eh, Tío!. En los arcos argumentales de Eh, Tío! (el non sequitur es otro asunto) existe una trama que sirve de hilo conductor. Igual en The Order. Pero esas tramas, que son primordialmente satíricas, parodiando, sin intención de devastar nada, tanto novelas de fantasía, como juegos de rol, clichés de películas de acción o de series de televisión, están llenas de chistes sin más esencia que ellos mismos. O sea, de absurdos. Bien trabajados, bien encajados o espléndidamente desconcertantes. O no. No se puede ser sobresaliente siempre; en fin, sí que se puede. No me hagan seguir, caramba. ¡Para una vez que estaba logrando no insultar a nadie!

            En el mundo de la comedia hay pocas obras de cierta extensión que sean esencialmente absurdas. Es muy difícil mantener el absurdo. El nonsense inglés parece coto exclusivo de poemas breves, gags de tres minutos y un par de viñetas tronchantes. El absurdo suele venir en socorro de la sátira, para dar un descanso al público, para dar variedad o porque al autor se le ocurre una genialidad o una a medias.

            Ni siquiera La Hora Chanante (ni Muchachada Nui) lograba ser completamente absurda, aunque casi. En los “Testimonios” había mucho de sátira e incluso esa joya que nunca decepcionaba, “Retrospecter”, hacía de cuando en cuando concesiones al ingenio paródico.

            Sólo Carroll (por ejemplo, en las dos aventuras de Alicia) soporta, que yo sepa, el absurdo en trama, situaciones y personajes, con alguna sátira que otra; la más importante, el poema “La morsa y el carpintero”, denuncia de la hipocresía del poder, según unos, de la hipocresía de las religiones, según otros y de la hipocresía de las morsas y carpinteros hambrientos, según los terceros. Ni Wodehouse era más puro en humor, pese a lo dicho sobre él.

            Aún más claro en las grandes series de animación cómicas. Los Simpson o Futurama tienden a basar el esqueleto de sus episodios en la sátira. También una parte de los personajes y situaciones. El absurdo hace su aparición de modo más o menos explícito. Así, Zapp Branigan es un personaje satírico, pero Zoidberg es un generador de absurdo con concha. Y ambos son muy divertidos. Padre de Familia y Padre made in USA recurren más a los absurdos ajenos a la trama, a las referencias externas, remarcando la distinción entre sátira y humor.

            Morán hace algo parecido. Dentro de las tramas, las situaciones donde se mueven los personajes, algunos de los personajes (como Basilio o Longplay) son satíricos, dejando al absurdo su cuota en algunos diálogos (especialmente si se da la palabra a los lectores), en los golpes de varias viñetas finales y en las tira sueltas, el non sequitur, que pueden estar protagonizadas o no por los mismos personajes de los arcos argumentales.

            Pero si hace falta un ejemplo meridiano de que lo principal en Eh, Tío! es el absurdo, basta con atrapar en plena carrera al célebre Mafrune. Un pingüino. Un pingüino que aparece sin ton ni son y que grita siempre la misma palabra: ¡SANGRAD! ¿A qué viene eso? ¿Es un defensor de la hemofilia? ¿Se burla machistamente de las mujeres que están en esos días del mes? ¿Desea propagar el SIDA y demás plagas? ¿Es un grito de guerra de alguna tribu escadinava de la cual es su tótem? No. O sí. Pero da igual. A la gente le gusta. Se ha labrado una reputación. Y si se sabe usar (por ahora, se ha sabido usar) es un absurdo que logra lo que se propone. E incluso es un absurdo que se permite el lujo de parodiarse a sí mismo. Seguimos con la mezcla hasta las rodillas.

            Bueno, ¿tantas palabras para unas cuantas cosas que nos hacen reír, simplemente? Porque los satíricos, dirán algunos, al menos luchan por algo e intentan que el resto del mundo despierte y piense. Lo cual merece todo mi respeto si se hace bien, sabiendo qué criticar, cómo y cuándo. Con crueldad, si es posible.

            Sin embargo, los humoristas y los absurdos merecen incluso más nuestra gratitud. Chesterton lo dijo muy bien al estudiar Sueño de una noche de verano: como el hombre vive en una frontera, puede encontrarse en una atmósfera espiritual o sobrenatural no sólo siendo profundamente triste o meditativo, sino siendo extravagantemente feliz. El alma puede escapar del cuerpo en una agonía de pesar, o en un trance extático; pero también puede abandonar el cuerpo en un paroxismo de risotadas.

            No es poco, ¿verdad?

 Imágenes: Hostia, Antuán y Juana, personajes de Eh, Tío!; Mafrune, a punto de hacer lo que mejor sabe.

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1 comentario »

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    Comentario por top health insurance Companies — octubre 18, 2013 @ 1:05 am | Responder


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