Con un vaso de whisky

octubre 22, 2009

Conversación

Filed under: Reino y República — conunvasodewhisky @ 10:01 pm

            – Y AHORA, ¿qué vas a hacer, Juez Errante Edmund Lukas? ¿Qué vas a hacer? ¿Por dónde puedes seguir buscando?

            “Sé lo suficiente para continuar. Sé que se dirigen a las Islas Rojas. ¿Qué otro motivo tenían para cruzar la frontera, para venir aquí, a Lossar?

            – Pero llevan ventaja. Lo más probable es que embarcaran ayer mismo, nada más escapar del incendio.

            “Claro que ellos viajan en un galeón mercante. Son barcos pesados, lentos. Mi navío de guerra es más rápido.

            – Eso si Lester no sigue reteniéndolo.

            “A Lester no le llega la camisa al cuerpo. No me dará más problemas.

            – Informará a Horst, de eso no cabe la menor duda. Un Juez Errante tiene el brazo largo en la República, no fuera de ella. ¿Crees que el Gobernador dejará pasar una oportunidad semejante?

            “Las Islas Rojas no son hostiles… lo consultaré con Dougal, cuando despierte.

            – ¡Oh, sí! ¡Con Dougal! Convendría pensar un poco sobre Dougal. Porque en la posada hubo que elegir entre Dougal y Ailin. Y el elegido fue Dougal.

            “No había elección: Dougal estaba en peligro. Era un caso claro de necesidad.

            – Tenía una pierna atrapada. ¿Es eso una necesidad lo bastante urgente como para dejar escapar a la heredera del Viejo Reino?

            “Sí: estábamos en medio de un incendio, el techo podía venirse abajo en cualquier momento y Dougal no habría podido moverse.

            – Un riesgo que aceptó al convertirse en ayudante de un Juez Errante.

            “No se deja a un ayudante atrás. Es la norma.

            – Corresponde al Juez Errante evaluar si el sacrificio del ayudante es razonable. Ésa es la norma. Y la heredera del Viejo Reino en persona se encontraba al alcance de la mano.

            “Aún la puedo capturar. Además, en la posada la situación era incontrolable. No es tan seguro que hubiera podido capturarla viva.

            – Pero sí matarla.

            “¿Y qué iba a decir ante el Consejo? ¿Iban a creer que la muerta era en verdad la Reina sin Trono, aceptando sin más mi palabra? La necesito viva. O viva o pruebas fehacientes de su identidad. No las tenía.

            – Todo eso es cierto. Sin embargo, la cuestión sigue siendo la misma: que yo, un Juez Errante de la República tuve que elegir entre tratar de detener a la máxima enemiga del Estado o no hacerlo. Y no lo hice. La dejé ir. Por Dougal. ¿Por qué?

            “Es mi asistente.

            – Eso ya lo has dicho, Edmund. Piensa, no te engañes a ti mismo.

            “¡No lo hago!

            – Tenía la misión clara, el objetivo a la vista. Cuando un Juez Errante dicta sentencia, lo mismo que cuando investiga o persigue a un enemigo, debe llevar a cabo su cometido, debe cumplir su misión.

            “En cambio, dejé que mis… sentimientos por Dougal se interpusieran. Incluso si no estás de acuerdo con él, incluso cuando me saca de mis casillas, con su paciencia y su buen humor. Incluso cuando desearía que se ofendiese y, en vez de eso, se sonríe y permanece tranquilo… ¿Sentimientos? ¿Por Dougal?

            – Y eso ha costado el éxito. ¿No me dijeron mis maestros que debía controlarme? Yo, precisamente yo, me dejo llevar por el sentimentalismo. ¿Setimientos?

            “No, no es cierto. No fue sentimentalismo. Necesito a Dougal. Es cien veces mejor rastreador que yo, que cualquier otro disponible. Sin él sano no podría perseguir a esos fugitivos, ni tal vez a ningún otro. Sin Dougal, jamás los encontraría en las Islas Rojas. No fue sentimentalismo, en modo alguno. Sabía bien lo que me hacía cuando le salvé.

            – Convincente. En parte, seguramente, verdad. Pero no te engañes Edmund Lukas. Eres más vulnerable de lo que crees. He de controlarme, he de dominarme. Porque si me dejo llevar, si me permito albergar aprecio o amistad por Dougal… no se detendrá ahí. Aparecerán otros sentimientos, sentimientos de todo tipo. Reacciones de todo tipo. Lo sé bien. Pueden aparecer.

            “No, puedo manejarlo.

            – ¿De veras? ¿Y qué sucedió, entonces, cuando la Reina estaba tirada en el suelo? ¿Qué sucedió justo antes de que la viga cayera sobre Dougal? ¿Qué me sucedió? ¿Qué, Juez Errante Lukas?

            “Basta.

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