Con un vaso de whisky

octubre 12, 2009

El Asunto Polanski

Filed under: Divagaciones — conunvasodewhisky @ 12:26 pm
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         polanski   Escribo mientras Roman Polanski sigue en prisión preventiva, allá en Suiza, esperando la decisión de los jueces acerca de su extradición hacia California. Su detención fue portada durante varios días en la prensa y ha provocado bastante revuelo. Podría haber escrito entonces. O podría esperar al siguiente acto de este proceso. Pero no, escribo ahora. De esta manera los hechos son ya conocidos por todos, de modo que no es necesario repetirlos y existe incertidumbre sobre el futuro, lo cual tiene más gracia.

            Este Asunto Polanski (podría ser un título nada original para los libros que sin duda se están escribiendo e incluso para un par de documentales y una miniserie televisiva) ha sido hasta el momento muy entretenido. Se puede estudiar desde distintas perspectivas, a cual más interesante.

            Está, en primer lugar, el aspecto jurídico. Es, dentro de lo que cabe, el menos polémico. Los fiscales, abogados y jueces deberán ganarse el sueldo; seguro que se están haciendo filigranas legales. Pero, en definitiva, es un asunto de Derecho. No voy a profundizar en él por falta de conocimiento. Ignoro por completo las leyes penales suizas y californianas, la incidencia de la doble nacionalidad franco-polaca del detenido, los Tratados de extradición que existan entre Estados Unidos y Suiza. Algo de eso se ha publicado en la prensa, pero la experiencia me ha enseñado a desconfiar de los conocimientos jurídicos de los periodistas.

            Supongamos, sin embargo, que el señor Polanski es efectivamente extraditado y llevado ante un tribunal californiano. Se abre aquí otro debate, en parte legal, en parte de política criminal. ¿Tiene sentido imponer una pena por un delito cometido hace tres décadas a un hombre que desde entonces, que se sepa, no ha infringido ninguna ley, que no ha hecho daño a nadie y que se encuentra totalmente integrado en la sociedad? Es un asunto más peliagudo de lo que parece.

            Desde una perspectiva exclusivamente retribucionista, kantiana, tiene todo el sentido del mundo. El señor Polanski delinquió y evitó la sanción legal. Que hayan pasado tres días, tres lustros o tres décadas carece de importancia. Teniendo en cuenta la diferente magnitud de los crímenes, ¿cuánta gente protestó cuando los nazis que habían huido a Sudamérica fueron detenidos y procesados? Y eran ya hombres ancianos, con nuevas vidas.

            La magnitud del delito es relevante. El crimen del señor Polanski no llega al nivel del Holocausto, pero tampoco fue baladí. Ahora, sería racional considerar que el Derecho Penal tiene poco que decir a estas alturas. Que no existe alarma social. Que no se lograría con ello ni satisfacer la prevención especial (esto es, que el señor Polanski no pueda cometer nuevos delitos) ni la general (evitar que otros cometan delitos ante el temor de acabar como el señor Polanski). Que los fines de reinserción se frustrarían al encarcelar a este hombre. Y como el Derecho Penal tiene fines tanto retributivos como preventivos y resocializadores, no hay una solución clara.

            También es cierto que Polnaski tuvo una cruel infancia. Que el salvaje asesinato de su esposa y de su hijo no nato fue terrorífico. Aspectos que un tribunal debe tener en consideración. Un tribunal. En un proceso.

            Sin embargo, el coro de críticas y quejas que arremetió contra la detención no argumentaba nada de lo anterior. Los cineastas e intelectuales europeos (sobre todo) que firmaron un manifiesto a favor de Roman Polanski no apelaban a ninguna razón jurídica, política, humanista o de misericordia. No. Censuraban la detención de un artista. Casi denunciaban el retorno de la Inquisición en cualquiera de sus variantes.

            A mi me gustan mucho las películas del señor Polanski. Me parece un cineasta genial. Un gran artista. Pero eso no le exime de responsabilidades legales, éticas o morales. Semejante argumento es de una necedad y una arrogancia acojonantes. Estupendas personas serían pésimos artistas y estupendos artistas pueden ser pésimas personas. El arte no es moral ni inmoral, como ya dijo Oscar Wilde. Pero los actos sí. Así que los aullidos de ese sector de la inteligencia continental son vergonzosos. Ha sido una mezcla de pataleta infantil, corporativismo infame y demostración de un sentimiento de superioridad sobre los meros mortales.

            Puedo entender que los organizadores del Festival de Cine durante el cual se produjo el arresto anden un tanto cabreados. Pero no que se eleve a grado de afrenta que el arresto se haya llevado a cabo durante un Festival, como si tales acontecimientos fueran una especie de limbo, donde las leyes resultan inaplicables.

            Hay, por último, el aspecto tenebroso. Un aspecto que, con justicia, se han planteado los periodistas. ¿Por qué ahora, esa detención? El señor Polanski ya había visitado Suiza varias veces. Tiene una casa nada pequeña en uno de sus cantones. Se ha recordado que no hace muchos meses las autoridades federales estadounidenses y el poderoso banco suizo USB, con el gobierno helvético entre medias, pusieron fin a un crispado combate sobre varios miles de cuentas amparados por el secreto bancario. Cuentas usadas por súbditos estadounidenses para defraudar a Hacienda. ¿Es esta sorpresiva detención una especie de moneda de cambio?

            La Secretaría de Estado de Obama estará haciendo horas extra, porque dos de sus socios europeos, Francia y Polonia, han protestado al más alto nivel. Los franceses, en especial, llevan muy mal que otras justicias metan la mano en los suyos. El Ministro de Cultura Mitterrand (que tiene ahora una polémica de cosecha propia) hizo unas declaraciones muy poco sutiles e incluso dejó entrever que el todopoderoso Presidente Sarkozy estaba molesto. Estados Unidos busca recomponer lazos con Francia, en especial para hacer un frente común ante Irán. Y el Gobierno polaco (el pueblo polaco es otro asunto) no está muy feliz con la decisión de desmantelar el famoso escudo antimisiles. Se siente desplazado a favor de Rusia. Por supuesto que el señor Polanksi no será un obstáculo serio para las relaciones internacionales. Al fin y al cabo, los hombres de Estado tienen el corazón en la cabeza. Pero tener a los amigos lo menos irritados posible siempre es una buena línea de acción diplomática.

            Por eso me gustaría tanto saber qué se mueve tras la cortina. Los jueces suizos y estadounidenses, en teoría, son independientes, no sometidos a los intereses de los Gobiernos respectivos o extranjeros. Pero, claro, como jugadores políticos que son, entrarán en conflicto. Embajadores, jueces, presidentes, ministros, fiscales, agentes diplomáticos… No me digan que no merece la pena.

            Y Polanski, en su celda, como una mosca en una tela de araña. Será justo encarcelarlo o no, pero es difícil no sentir cierta empatía por él, en estos momentos.

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1 comentario »

  1. El banco suizo que menciono es en realidad UBS, no USB. Erratas siempre se cuelan.

    Comentario por conunvasodewhisky — octubre 13, 2009 @ 9:37 pm | Responder


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