Con un vaso de whisky

agosto 10, 2009

Grandes series: Las Chicas Gilmore

Filed under: Divagaciones — conunvasodewhisky @ 11:49 am
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          gilmorecinema  Las Chicas Gilmore es igual de inteligente que El Ala Oeste. Bueno, dejémoslo en que están llenas de inteligencias diferentes. Pero es también la serie más tramposa que he visto en mi vida. Por alguna razón misteriosa, se vendió, en sus inicios, como serie sentimentaloide, llena de gazmoñería, pastelosa, edulcorada. No se puede negar que existe una capa dulce (en ocasiones, una costra), que es una serie formalmente muy colorida, muy luminosa, con un “la, la, la” de fondo que me hace desear tener un bate a mano. Por esta razón, mucha gente, incluso gente hábil y aguda, rechaza la serie y los varones caen en el error, con frecuencia, de calificarla desdeñosamente de serie “para tías” (¿?). Y me apuesto una peluca de juez inglés a que buena parte de sus seguidores lo son por esa capa superficial.

            Y es lástima, porque, como no sé quién dijo una vez al describirla, es una serie “inteligentemente encantadora y encantadoramente inteligente”. Una serie de diálogos, de diálogos rapidísimos (Life is short, talk fast, es su tagline; Padre de familia lo parodió con su habitual brillantez), muy ingeniosa y absolutamente cautivadora. Si te atrapa, estás perdido. Stars Hollow es irreal, por supuesto, pero eso es lo bueno. Las Chicas Gilmore es un mundo particular, con sus leyes y sus ciudadanos, que se recrea en su imposibilidad al tiempo que se ríe de sí misma con ironía.

            Todo eso no quiere decir que no haya fantaseado con dejar suelto por ahí al Joker, por ejemplo. O a un cínico corrosivo tipo Gregory House. Porque hay veces que Stars Hollow supera mis límites. Paris Geller dijo con justicia que ese pueblo “haría vomitar a Frank Capra”. Claro que si lo dicen de sí mismos, ya te han desarmado. Porque, encima, luego te topas con la señora Kim. O con Taylor, una especie de Ned Flanders no religioso y antipático. O tomas un café donde Luke. O te encuentras en el lugar más inesperado a Kirk.

            Es también una serie muy frustrante, porque cada frase puede contener cuatro referencias, doce homenajes y cinco dobles o triples sentidos. Cada vez que entiendes un chiste, te quedas cavilando cuántos habrán desfilado delante de tus narices, gatunos.

            Aun a riesgo de ser un poco simplistas, pueden trazarse dos círculos en la misma: el círculo de Lorelai y el círculo de Rory. Los demás personajes pertenecen a uno de ello, o a los dos, porque son círculos caprichosos, que se solapan, se entremezclan con desenfadada frecuencia. Personalmente, Lorelai y los suyos me atraen más, con excepciones. Vería a Sukie y Jackson asados a fuego lento con gran placer; por otro lado, la neurótica Paris y la indescriptible señora Kim dejan al círculo de Rory en muy buen lugar, sin olvidar a Jess, personaje tanto más respetable cuanto más avanza la serie.

        gilmoredinner    Párrafo aparte merecen Richard y Emily Gilmore, Edward Herrmann y Kelly Bishop. Las cenas de los viernes son una institución sagrada para quien haya visto la serie. Y Richard, además, al que contemplamos casi en exclusiva en su papel familiar, tiene varios momentos de índole profesional que dejan entrever lo tramposa que es la serie, cómo infiltra, astutamente, la realidad más descarnada entre tanta luz. Pienso en concreto en una partida de golf.

            Es una serie relativamente larga, en la que ocurren multitud de cosas. No hay, sin embargo, una trama que seguir. La vida sencillamente se desarrolla. Rory acaba el instituto y la universidad. Lorelai logra a mitad de recorrido levantar su soñado hotel. Los ñoños podrían describir arcos argumentales en base a las relaciones sentimentales de sus protagonistas, pero los ñoños son idiotas por definición.

            Cada cual recopila sus momentos favoritos. El cortometraje de Kirk debería ser presentado en todos los festivales de cine conocidos (no dudo que ganaría varios premios). Cierta cena familiar, que ocupa el último cuarto de hora de un capítulo es de lo mejor que he visto y oído alguna vez. La bisabuela Gilmore (la Reina Victoria reencarnada) o la madre de la señora Kim muestran que hasta las madres más tiránicas y poderosas tienen ante quién responder. Podría seguir. Pero es mejor verlo.

            ¡Y una vez salió Norman Mailer!

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2 comentarios »

  1. No puedo estar más de acuerdo… completamente desaprovechada por el marketing y la imagen que se le ha dado.

    Imagino que el público que se siente atraído por la parte ñoña es mayor que el que atraería la otra, pero ahí está la genialidad: han conseguido juntarlas de forma sutil y así los que vemos un poco detrás (un poco, que nos perdemos mucho) lo podemos disfrutar mientras la serie mantiene un nivel de público razonable…

    En cualquier caso, alguien debería matar a la Rory de las últimas 2 o 3 temporadas…

    Comentario por Naezel — agosto 13, 2009 @ 10:59 am | Responder

  2. Rory se equilibra porque esas temporadas está cada año de mejor ver

    Comentario por conunvasodewhisky — agosto 13, 2009 @ 9:18 pm | Responder


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